viernes, 6 de enero de 2012

MODELISMO NAVAL: Cajas de fruta, el modelismo naval de los pobres. Parte II

2.- El chopo.

        El chopo (Populus nigra, L.), es un árbol de ribera, perteneciente a la especie de las frondosas que es conocido en Castilla como Chopo del país o Álamo negro, y en Burgos como Chopo Verdugueño, así como Lombardo en su variación de la especie pyramidalis. Conocido como Chopu  en su especie leonesa, Choupu el de la Cabrera, Pobo, o Chopru el de La Sanabria y La Carballeda.
               
        Es un árbol que alcanza los 10 m. de altura a los 10 años y unos 30 m. de talla definitiva. La variedad pyramidalis o  italica, conocida como “lombardo” y naturalizada desde hace siglos en el paisaje castellano presenta un porte estrechamente columnar y puede superar los 36 m. de altura.

      Posee una corteza resquebrajada, negruzca con la edad. Tiene ramillas pegajosas y de color anaranjado. Produce numerosos brotes adventicios o chupones. Yemas largas y puntiagudas, muy viscosas. Hojas romboidales largamente pecioladas y de márgenes dentados. Inflorescencias en gatillos colgantes. Frutos en pequeñas cápsulas. Florece de febrero a marzo y disemina sus pequeñas semillas provistas de pelos blancos en primavera.


        Entre las variedades más utilizadas destaca el chopo Lombardo (Populus nigra pyramidalis), que ha sido traído hace varios siglos, procedente de Italia, tras haber sido importado siglos antes de Asia Central. También se emplea para formar pantallas cortavientos. En numerosos pueblos se corta cada año un alto y esbelto chopo, y a continuación se pinga (se coloca vertical) en la plaza como tradición.

        Entre las subespecies autóctonas podemos citar Populus nigra betulifolia, de ramillos pubescentes y hojas romboidales y Populus nigra nigra, de ramillos lampiños. En la actualidad el chopo autóctono se encuentra seriamente amenazado por la hibridación con los clones de uso industrial.

        La variedad del Álamo negro se extiende por todas partes en suelos frescos y riberas debido a su antiguo cultivo. Es más propio de las partes medias y bajas de las cuencas, en las grandes llanuras aluviales y en estribaciones de las montañas.  El Lombardo a veces domina en las riberas, como en los tramos bajos del río Riaza (Segovia). Los sistemas radicales se distribuyen ampliamente en superficie, prefiriendo los suelos neutros y fértiles donde crece con gran rapidez. En los tocones y árboles viejos crece por doquier la seta blanca de chopo (Agrocybe aegerita). Este árbol resulta especialmente útil en varias regiones, cuando se encuentran desmochados, para la nidificación de las cigüeñas.

        Es muy parecido a algunas especies de álamos, como el álamo temblón, álamo blanco, con quien se les puede confundir, el álamo cribero o el álamo castellano.

 La madera de chopo se utiliza asiduamente en restauración de zonas húmedas y riberas debido a su rápido desarrollo y facilidad de multiplicación, especialmente por estaquilla, eligiendo brotes terminales y vigorosos o bien los chupones de los troncos, que junto a los brotes largos de cepa se emplean como estacas (de 20 a 70 cm. de longitud). En las repoblaciones se utilizan plantas de 1 a 2 savias, manejables y más baratas (0.42 a 0.60 euros/unidad). Se puede mezclar con alisos en suelos húmedos aunque buscando los lugares de menor encharcamiento. Se emplean unos 400 a 1000 pies/ha., trasplantándose en febrero o marzo, que sería la época posterior o más cercana a la poda, según el lugar y el clima. El chopo autóctono es uno de los árboles de sombra más decorativos y que sirve de lugar de cría a multitud de aves.

        Esta madera es blanda pero nudosa y se ha utilizado generalizadamente en construcciones rurales especialmente para vigas de pajares y casas, por ser elástica a la vez que resistente, así como en cajerío y carpintería. Las hojas se recogían de las mochas como forraje para el ganado en la antigüedad. Las abejas aprovechan la resina pegajosa de las ramillas y yemas para hacer los adhesivos de los panales en las colmenas. Con ellos se elaboran los medicinales propóleos.
                                                             
        En las antiguas ordenanzas municipales de multitud de pueblos castellanos, se obligaba a todos los vecinos a plantar un cierto número de árboles de ribera y se prohibía descuajar los existentes.

Otra especie diferente del chopo es el Chopo Canadiense (Populus x canadensis Moench). Alcanza los 10 m. de altura a los 10 años y una talla definitiva de unos 30 m. Tronco derecho y menos ramoso que los chopos autóctonos. Tiene hojas grandes de limbo anchamente triangular. Al brotar en primavera toma el follaje un color cobrizo muy vistoso. Las inflorescencias aparecen en gatillos colgantes. Los pies femeninos producen semillas pequeñas cubiertas con abundante material algodonoso (las llamadas pelusas) que el viento arrastra en primavera y que llega a cubrir el suelo en los alrededores de donde se encuentran emplazados.

Este chopo es de gran valor industrial y muy utilizado en plantaciones comerciales. Útil en la restauración de terrenos desnudos en riberas, vegas y en campos de cultivo agrícola próximos a ríos, por su facilidad de instalación y rápido desarrollo de su sistema radical, hasta altitudes de unos 1200 m.

Hay numerosos clones adaptados a diversas regiones y suelos. Prefiere suelos frescos pero drenados y muy filtrantes, malviviendo en los demasiado compactos y húmedos, donde deben utilizarse alisos y salces. Tolera los encharcamientos eventuales. Se emplea planta de 1 o 2 años, y se utilizan de 160 a 300 árboles por ha. Sirven de solución de urgencia para proveer de sustratos para nidos de ardeidas, cigüeñas y rapaces.
    
Su madera es empleada en la industria moderna y automática del tablero de partículas y el contrachapado por ser poco ramoso. Se utiliza en carpintería, muebles ligeros de madera blanca, pasta de papel, cajas de embalaje, fabricación de palillos, etc. También puede servir en plantaciones para producir biomasa para energía.
                                                               
Entrando en nuestra materia, y relacionando al chopo con el modelismo naval,  se puede describir a ésta madera como un material blando, delicado, muy blanco y esponjoso, de albura débil y sumamente ligera, y duramen algo más resistente, sobre todo en los troncos más desarrollados, y color amarillo-beige, a veces marrón claro, dependiendo de la subespecie que se emplee. Posee anillos poco numerosos y apretados, aunque la variedad del sur de España los presenta más unidos y cercanos al duramen, siendo una madera algo más resistente que la del norte en ésta especie, aunque en general es una madera con bastante densidad.

Su consistencia no es muy grande, se trabaja con mucha facilidad, y en las aplicaciones de las cajas de fruta, que son las que vamos a estudiar, se pueden encontrar hasta cuatro clases de maderas que muestran diferentes texturas, colores y resistencias, todas de chopo. Es una madera realmente absorbente con los tintes y barnices, funcionando como un esponja que se puede saturar de productos de coloración, para adquirir rápidamente una mayor resistencia o un color más oscuro, que le dará una mejor calidad al material, y por tanto, una gran multitud de tonos de diversas categorías debido a su blancura, que acepta casi cualquier modificación en su aspecto decorativo.
       
        Debido a ésta capacidad de absorción, se le pueden aplicar también todo tipo de productos para darle color como tintes al agua, temperas, acuarelas y cualquier material de pintura o mezcla de varios productos que no sean muy espesos o aceitosos, con los que se pueden conseguir unas piezas compactas que muestran un aspecto casi natural una vez que se les ha conseguido empapar bien con el tinte.

        Responde bien a los lijados de grano muy fino a partir de 220 en adelante, aunque se deja desbastar con grano medio de 150 o menor, pero exige algo de cuidado para descortezar, sobre todo en verde, y para rebajar piezas, pues su blandura se hiende enseguida en los materiales curados, incluso ante la raspadura de una uña humana. Las mejores herramientas para su lijado y pulido son los papeles de lija para metal y las lanas de acero de números 000 y 00, aunque las piezas más duras y resistentes se alían bien con las limas finas para metal, que les proporcionan un aspecto liso y brillante de bastante calidad.
       
        La preparación del material es bastante sencilla, se podría afirmar que incluso un modelista totalmente novel puede obtener los materiales de éstas cajas realizando los trabajos más básicos que se pueden aplicar a las maderas, a pesar de que su experiencia o su edad no le haya permitido tener mucho contacto con herramientas en general, con maderas de cualquier clase, o con creaciones dentro del modelismo naval.

        En las presentaciones de modelos construidos con estas maderas, si el modelista es lo suficiente capaz de darle una calidad a su trabajo lo bastante buena, la gran diferencia a largo plazo estaría en la duración de esos mismos modelos, los cuales rondarían los 20 años de vida, con una dilatación de 5 años arriba o abajo, dependiendo de la calidad de las piezas utilizadas,  a diferencia de los barcos construidos con materiales nobles de gran duración que les proporcionan una destacada longevidad, y en los que la media de duración en años rondarían los 50, habiendo casos particulares dentro del modelismo naval, como los modelos que podemos admirar en los museos repartidos por nuestro reino, donde podemos hallar modelos construidos en el siglo XVII o XVIII, y que se conservan en perfecto estado, en parte debido a la extraordinaria calidad de sus materiales de construcción.
       
        A lo largo de la historia, y como artesanía especializada, se han construido modelos navales hechos tanto de madera como de cerámica, barro, cristal, metales o alambre, papel, cartones, realizados en tallas, en bajorrelieves, etc, muchos de los cuales se presentan como arte abstracto incluso, que ha atraído la atención por su imaginación y su vanguardismo. Frente a estas manifestaciones, la utilización de materiales nuevos, o no siendo tan nuevos, menos habituales, como pueden ser las maderas de las cajas de fruta, supondría una especie de empresa artística para mostrar un resultado similar en el modelismo naval que se está llevando a cabo en nuestros días.             

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