sábado, 24 de diciembre de 2011

ES POR TI...

"Si el amor va a suponer una batalla por ganar tu corazón.....déjame elegir las armas que me acompañarán en el camino......"

jueves, 8 de diciembre de 2011

MODELISMO NAVAL: Cajas de fruta, el modelismo naval de los pobres. Parte I

1.- Introducción.

        Hoy día, en pleno siglo XXI, el modelismo naval se ha convertido en una afición bastante común para todo tipo de personas, niños y grandes, y los comercios especializados en ésta afición están más extendidos, hasta el punto de que, cientos de tiendas de juguetería barata, a veces muestran entre sus productos cajas de kits de modelismo sin dedicarse a ello exclusivamente.

        La tentación de recrear una construcción que es copia fiel de algo que existe, con todos sus detalles, o que existió hace muchísimo tiempo, ha convertido al modelista en un artista sin límites que atesora entre sus capacidades unos conocimientos muy ricos, proporcionándole no solo una dedicación preciosa sino una colección propia y personalizada que refleja secretos hasta hace cierto tiempo guardados con celo por los más profesionales.

        Cuando alguien en algún lugar observó, un lejano día,  que la afición se extendía de manera lógica y generalmente aceptada, debió planificar la posibilidad de pensar en proporcionar los pequeños y curiosos materiales y piezas de que se componen multitud de creaciones en diferentes campos, como son los vehículos militares, los barcos, los aviones, los soldaditos, las casas rurales o las iglesias, las motocicletas o hasta las naves espaciales que veíamos en el cine, de manera que pudo nacer el mercado del modelismo.

        En los Estados Unidos, entre principios de los años 50 y mediados de los años 60, se extendió con bastante inquietud el tema del modelismo, y de esta manera, en una sociedad que avanzaba a pasos muy largos, no era tan difícil hallar comercios en las que encontrar materiales diversos, aunque aún eran un arcano la mayoría de las técnicas, que se poseían, por muchos especialistas, como una pequeña protociencia compartida con cuentagotas. En España, debió ser a mediados de los años 50, más o menos, cuando comenzaron a aparecer algunos de los mejores manuales y artículos sobre el modelismo naval y sus aplicaciones, desvelando las primeras técnicas ingeniosas que facilitasen un mejor conocimiento de los pasos para montar un casco con proporciones exactas al original.

        En éste sentido, uno de los grandes desafíos que ha facilitado, ya en nuestros días, el acceso a los materiales de montaje y construcción de éste tipo de obras es la red de internet, a través de la cual se pueden adquirir, mediante cientos de páginas web y tiendas virtuales, piezas y materiales que en nuestro más cercano entorno es difícil hallar en determinadas ocasiones, y que a veces cuesta incluso conocer que existen. Esto también impone una inversión en cuestión de gastos de envío que habrá que sumar al precio medio del producto, aunque la comodidad de poder conseguirlo sin movernos de casa puede tener su ventaja, al mismo tiempo que el precio por pieza suele ser más ventajoso que en los comercios habituales.

        Sin embargo, y a pesar de todo, los materiales están sujetos a un precio de mercado, a una oferta limitada de modelos que basan su coste en virtud de una serie de razones comerciales de competencia y especialización del producto, del cual hay que obtener los beneficios necesarios, además de imponer nuestro logotipo por encima del resto de los empresarios, sobresaliendo marcas y firmas que enseguida relacionamos con el tema del modelismo naval,  lo cual supone que si la categoría del kit alcanza cierto nivel, o no alcanzándolo, el modelo es muy demandado, el precio se dispara.

        Modelos como el H.M.S. Victory a escala 1/84, de Artesanía Latina, en su catálogo 2004, con un nivel de cuatro anclas para situarlo entre los más dificultosos de montaje, pueden llegar a alcanzar un precio medio de 600 euros, sin dejar de lado otros que rondan los 900 euros, en cuanto incorporan, en sus cajas o equipos, piezas de artesanía en metal fundido y libros de montaje, cuyos derechos de publicación se pagan, otras veces editados por las propias compañías modelísticas, y aunque el precio normal de muchos modelos de tamaño medio ronda los 300 euros, siempre podemos encontrar piezas de museo para montar por la nada despreciable cifra de 2000 a 3000 euros, entre los que se comercializaba, a través de Andrea Miniatures, de Madrid y por encargo, sin incluir gastos de envío, un modelo de submarino alemán tipo U-Boot VII C, a escala 1/32, en laminados de fibra de vidrio y metal, incluyendo sus 10.000 remaches junto con 185 piezas metálicas, y unas dimensiones de 197 cm. de largo, 18 cm. de ancho y 39 cm. de alto; a éste precio estarían sujetos algunos modelos de importación de Estados Unidos, que se han puesto bastante de moda, y que, obviamente, hay que reconocerles bastante belleza y calidad para modelistas avanzados.

        Algunas marcas conocidas como Artesanía Latina, Occre, Amati, C. Mamoli o Corel, por citar solo algunas, tienen un largo historial en la venta de modelos y materiales, y estos, en mayor o menor medida, siempre suponen una inversión determinada, que desde un punto de vista hay que desembolsar, teniendo en cuenta que en muchas ocasiones, el producto carece de fidelidad frente al original, sus contenidos no son suficientes en cantidad o en calidad, falta información adicional para los montajes, los planos se quedan cortos, faltan piezas o las piezas vienen defectuosas, ofrecen dudas en ciertos aspectos, las escalas no se corresponden, etc.

        Pero dentro del modelismo naval, como arte, hay muchas otras opciones y técnicas para poder construir un modelo, llevar a cabo la obtención de sus materiales y reunir sus piezas de manera autodidacta y personal, reduciendo de éste modo muchos de los pequeños problemas que ésta afición puede plantear. La técnica que se pretende mostrar, no obstante, está poco extendida, quizá por sus propios defectos, que, como todas las técnicas y los materiales, posee, y entre los que cabría destacar la calidad y la belleza de los materiales a veces empleados, cuya valoración es bastante relativa en relación con la clase de modelo montado, y el fin para el que se le destina.

Sin duda, dentro de las ventajas y los defectos de ésta técnica, que sin duda puede emplear muchos otros materiales, vamos a ver uno de éllos en concreto, curioso y revolucionario para ciertos modelistas navales que pretendan bajar el listón de sus inversiones al máximo, sin mermar sus oportunidades de construir cualquier modelo tanto en tamaño como en detalle, y que, paralelamente a su imaginación reúnan suficiente tiempo y voluntad para trabajar y preparar su propio producto: son las cajas de fruta.

Las “cajas de fruta”, que casi todo el mundo conoce por verlas apiladas a las puertas de supermercados, almacenes y tiendas de alimentación, tanto en los cascos urbanos como en los polígonos industriales, son esas cajitas que suelen contener frutas, verduras y productos similares, y están fabricadas con maderas de chopo grapadas entre sí, es decir, finas tablas procedentes del árbol del chopo, una especie que no suele ser muy común como materia prima para las maderas utilizadas principalmente en el modelismo naval, donde son más prioritarias las especies de mejor calidad, muchas de ellas traídas principalmente de los países de América Central y Sudamérica, otras también de suelo español, y que todos conocemos por su inclusión en los kits comerciales, y por su oferta en las tiendas de modelismo.

Precisamente en éstos países, donde principalmente se exportan éste tipo de maderas preciosas, se puede decir irónicamente, que muchas veces es donde más limitado está su uso como producto de modelismo propiamente dicho, y es que en algunos de éstos lugares no está tan desarrollado este arte como en Europa y Estados Unidos, --con alguna salvedad como Argentina, donde está muy desarrollado--, y donde algunas marcas se han hecho eco de auténticas multinacionales en el ramo. El motivo de tal afirmación puede radicar en que éstas maderas se producen para otros usos más sencillos que los destinados a un arte tan especializado como es el modelismo naval, ya que, una vez llegan las materias primas a los países europeos, y se adquieren por los grandes almacenes, se elaboran las piezas finales mediante avanzadas maquinarias electrónicas de corte y selección de tamaños y gruesos, al láser electrónico automatizado, de manera que su producción en grandes series es lo único que garantiza unos precios asequibles para una población normal, pero no deja de ser una industria poco habitual dentro del mercado de la madera, puesto que habría que invertir grandes fortunas para su transformación y la carpintería industrial ofrece, en un momento dado, más beneficios a largo plazo.

La técnica propuesta podría asimismo calificarse como una adaptación geográfica en cuanto a las mismas posibilidades, dado que en Castilla y el centro peninsular español, el chopo es mucho más habitual que por ejemplo, el roble, el eucaliptos, o el boj, que abundan y son más frecuentes en el norte, y éstas necesitan ser convertidas en piezas a través de más fases que las que presentan las cajas de fruta, que ya vienen hechas y cortadas, y que solo necesitan desmontarse, pero es obvio que en un espacio geográfico donde se cuenta con los recursos de maderas mejores, con la misma facilidad de obtención, podría elegirse otra gama de ellas que superarían las aquí propuestas.

Sin embargo, el misterio de la madera del chopo quizá se encuentre en la facilidad para su obtención, que es una de las especies españolas que más abunda, sobretodo en las tierras castellanas, su amplia gama de aplicaciones y la enorme cantidad de piezas que se pueden obtener con poco esfuerzo, además, claro está, como se ha comentado, el coste nulo que debo invertir en su empleo y adquisición,  sumado a otras características propias que iremos estudiando a través de éste trabajo.

Pero ¿qué es el chopo? ¿qué clase de madera posee para poder aplicarla a modelos navales?, vamos a verlo y a tratar de conocerlo todo sobre su naturaleza y sus posibilidades en el modelismo naval.

Hay que dejar bien claro que los materiales a tratar no pueden competir con las maderas tropicales de importación americana, de gran calidad y belleza en carpintería, o con los materiales industriales preparados y cortados con láser, ni pueden alcanzar en muchos casos la duración y resistencia de otros basados en maderas nobles, pues su naturaleza superaría en mucho a los que vamos a tratar, por ello, éste trabajo tiene como intención mostrar una de las muchas opciones que la madera de chopo, en éste caso, ofrece a los modelistas navales que desean, o bien avanzar un poco en el arte, sin verse muy comprometidos económicamente por los errores producidos en los modelos, o bien invertir lo menos posible en previsión de que sus gastos se destinen a otros usos personales más prioritarios, y en éste sentido, éste artículo pretende enseñar tan solo un camino nuevo.

viernes, 2 de diciembre de 2011

RECUÉRDAME....

"Cuando el viento haya borrado mis cenizas recuérdame a través de mis letras.....porque gracias a ellas, siempre estaré contigo...."

viernes, 4 de noviembre de 2011

RUINAS DE UN PASADO...


            No he comenzado a escribir este artículo con intenciones políticas. Tampoco era mi intención, cuando comencé a manejar el teclado, cambiar el mundo que me rodea, ni siquiera intentar lograr un ligero éxito aceptable, ya que cuando la suerte está echada, solo resta sentarse a observar los acontecimientos. Pero sí me he planteado contar lo que pienso y lo que ocurre, pues como escritor y como investigador, mi vida no tendría sentido si no llevase a cabo la labor para la que vivo, entre otras más principales.

            Cuando era apenas un niño, ya me asaltaban ideas e intenciones de cambiar muchas de las cosas que veía a mi alrededor, y cuando se las contaba a los mayores, éstos me enviaban a freír espárragos, por no decir algo más fuerte. Aunque aquello nunca me deprimió porque entre mis capacidades siempre ha sobrevivido la seguridad en mí mismo, tenía la amarga sensación, ya entonces, de que no escuchar era una apuesta que siempre conlleva riesgo, y hoy, en este momento, aún  conservo aquella sabia sensación como parte de mí.

            Siempre he mantenido la opinión de que, si dices la verdad, no importa lo ofensiva que ésta sea, ni tampoco que asuste a las personas o las haga entrar en pánico, controversia o dudas sobre uno mismo, ni que les obligue a pensar mal de quien las afirma. La verdad ha de prevalecer por encima de los deseos y las ideas, la verdad es sagrada, y es una sublime misión cuando uno se propone destaparla, o al menos recordársela a los demás como un favor personal. Y muchas de las verdades que he ido predicando a lo largo de toda una vida, me han proporcionado un buen número de enemigos, no sé si será casualidad que la mayoría de ellos, eran de la peor especie que habita entre los humanos, y los pocos que no lo eran, antes o después, han vuelto para darme la razón en algún momento de sus vidas.

            Siempre que trato de alertar sobre lo que está pasando cada momento en nuestra sociedad, al segundo saltan miles de combatientes de mil razas y especies distintas con la intención de acallar todo aquello que les cuesta dinero, poder o intereses, cubriéndole a uno de barro, de insultos o de amenazas, y es que no hay peor ácido que la verdad. Y cuando ya es casi imposible ocultarla, se trata de explicar como una verdad inventada, o como que uno está completamente loco, pasando por encima del cinismo de masticar esa verdad en cada rincón, como si fuera aire que respiramos. Pero es que estamos en el siglo XXI, y ya casi no hay verdades o mentiras, sino escenarios pintados y decorados como en una obra de teatro, y lo que no nos gusta se decora de nuevo y ya está, y si continúa sin gustarnos, se amuebla de otro modo y listo.

            Hasta hace 10 o 15 años como mínimo, se podía esperar que la vida tuviese unos valores y una esperanza, dado que la lógica aún no había comenzado su descenso al infierno, y para un país que siempre ha sido tranquilo, ingenuo y lleno de buenos deseos, era un aliciente que sostiene cualquier rasgo de buenas intenciones. A pesar de que esos valores cotizan en bolsa como todo en este mundo, y tienen sus caídas y sus auges, un pueblo como el que alberga España, goza de un carismático placer en ser como es, y vivir como vive, pero desconoce que los tesoros no son el oro ni la plata, sino aquello que se codicia por los demás, y que debido a esta circunstancia, alcanza un alto precio. Y nuestro modo de vida, además de nuestro hermoso rincón peninsular, así como nuestro estilo de personalidad, capaces de ser demasiado felices con demasiado poco, había de crear envidias y objetivos en pocos años, del mismo modo que en el siglo III, la brillante Roma atrajo con su esplendor a las hordas bárbaras de las estepas del norte, que habían de determinar su posterior desaparición, y de poco le sirvió ayudar a nacer a Bizancio, con sus inexpugnables murallas, porque lo que está destinado a convertirse en humo, lo será de todos modos.

            Sin embargo, lo peor de un pueblo no es que pierda su oro, o que tenga que enterrar a sus muertos, dado que eso lo hará antes o después, sino que pierda su propia identidad, que llegue un momento en que sienta la incertidumbre de hacia dónde avanzar, o qué pensar, o qué partido tomar en relación a los acontecimientos,  y en estos momentos, es lo que ya prácticamente podemos asegurar con total convencimiento. Cuando un pueblo pierde su identidad, desaparece irremisiblemente en poco tiempo. Esa identidad, que ha de conservar el pueblo para identificar a su propia tierra y a su propia estirpe, es lo que marca la supervivencia de las personas de un entorno, pero se suele confundir esa identidad con el simple nombre de una nación, haciendo que todo se pierda...., cuando en realidad, la identidad de un pueblo se basa más en la voluntad contra la corrupción, en el nivel cultural y en la eficacia de sus leyes. Los romanos sabían mucho de esto, ya que España fue uno de los legados más importantes que aquellos dejaron en su caminar, regalándonos su lengua en latín, su organización militar y el famoso derecho romano, que sembró las bases de la legislación moderna del mundo. Pero una de las herencias que los romanos intentaron dejarnos como regalo, y que constituye un valioso presente, en cualquier tiempo y época, fueron su espíritu de libertad, su patriotismo, y su ambición por superarse.

            Sin embargo, todo se gasta y se consume en nuestro planeta, como un alimento que tiene fecha de caducidad, y la sociedad hispana fue gastando aquella herencia tan exquisita y tan robusta, materia prima del imperio más grande que ha conocido la historia de los hombres, hasta llegar a nuestros días, donde ya no queda absolutamente nada. Hemos asistido a la tenebrosa degradación de un país que acogió al diablo con los brazos abiertos, envenenándose con los susurros más maquiavélicos que nunca se escucharon en ésta patria, aprendiendo malas artes y cosechando malos sentimientos, en lugar de aprender a trabajar y a pensar en el futuro. Hemos aprendido a confiarnos de los demonios surgidos de mil rincones podridos y perdidos antes que el nuestro, de donde aquellos huyeron buscando nuevas víctimas para saciarse de sangre ajena, y vinieron a sembrar el reflejo de una lejana época que quizá no se extinguió del todo, y que nos recuerda que la civilización, igual que avanza, puede recular con la misma velocidad y fuerza.

            España es un país que ha conocido la guerra entre hermanos, al igual que otros países donde abunda tanto la misma impotencia de espíritu, como los mismos deseos y cicatrices de venganza, y en esa llama nunca apagada, hicieron hoguera los comunistas para encontrar el modo de acabar con este pequeño y pobre reino. Dicen los sabios que no hay mejor modo de acabar con un enemigo, que usar de su misma fuerza contra él, y eso es lo que ha ocurrido con esta tierra, cuyos enemigos usaron la genética ignorancia y la falta de temperamento de este pueblo, para animar a la invasión de sus hogares y de sus vidas, sabiendo como bien sabían que ni moverían un pelo para defenderse.

            En esa batalla, fueron tejiendo una tela de araña día tras día, para encerrar en una trampa mortal a este país, antes de asestarle el golpe definitivo, mientras se llenaban las alforjas con las pocas monedas robadas a los trabajadores, encelados por un dios que nunca han visto, pero que han creído ver por todas partes. Es fácil engañar a un niño con golosinas, y los infantiles españoles, a quienes les gustan demasiado las copas, la juerga y el fútbol, nunca habían pensado que semejantes sanos vicios, podían salirles demasiado caros si alguien con hambre de pan y sangre, escuchaba la oferta estrella que se estaba fraguando tras los muros de los  palacios que los falsos demonios comunistas han venido ocupando de manera sagaz. Cuando llegaron, había mucho trabajo que hacer, muchos muros que derribar, pero nadie pensó que fueran tan rápidos. Es obvio que siempre es más difícil construir que destruir, que es más costoso ganar dinero que tirarlo, y que es más esforzado pensar y planificar, que dar una patada a los libros. Para los españoles la peor parte sería que es más fácil también imitar a la chusma corrompida, que a los ciudadanos inteligentes y responsables de Europa, y lo que se siembra, suele ser lo que se recoge. Hace más de diez años, comenzó la imitación de los invasores, de los cuales hemos aprendido todo lo peor que ninguna civilización, desde los bárbaros, había aportado a una tierra y a un reino.

            Ahora, tantos años después, cuando viajo con mi memoria a la niñez, echo de menos aquella época de mis abuelos donde todos nos llevábamos bien, nadie se sentía amenazado ni ofendido, todo el mundo podía pasear feliz, viajar a cualquier rincón de España o del mundo, y volver a casa sano y salvo. Recuerdo entre tinieblas apenas disipadas el tiempo en que mis hermanos y yo corríamos en las fiestas del barrio con los demás muchachos, conocíamos a todo el mundo, sabíamos de dónde eran, dónde habían nacido, quiénes eran sus padres, dónde trabajaban y lo que podías esperar de todos ellos.

            Aquel tiempo lejano y casi legendario, fabricó personas que confiaban en el mundo en que vivían, y toda la sociedad se esforzaba por trabajar y labrarse su futuro, haciendo lo que estuviese en su mano para mantener la vida en la que se desenvolvían. No conocían la actual falsedad, no albergaban tanta maldad en sus conciencias, y fueron capaces de formar hogares con menos dinero y menos opciones que en estos momentos, criando montones de hijos e hijas, que tiempo después construyeron el mundo que he conocido de hombre. No existía la violencia de género, porque los matrimonios se amaban más y tenían más razones para estar unidos, no existía una guerra a las puertas de tu casa, porque la única lucha que se libraba era cosechar el pan cada día y descansar lo suficiente para continuar el siguiente día,  se respetaban los derechos, las necesidades y la realidad de la vida, y la diferencia entre clases sociales se compensaba con la amistad y el amor que nos habían enseñado nuestros padres, al menos entre las personas de la misma clase, la clase obrera y trabajadora.

            Mis ojos aún pueden ver, como si fuera ayer, que los niños respetaban a sus progenitores, que escuchaban a los ancianos o a los maestros de escuela, y que el colegio era algo importante donde había que mirar hacia el mañana. En mi familia éramos muchos, pero hubo pan para todos, alegrías y regalos en navidades, sonrisas en los cumpleaños, aventuras en los veranos, calor en los inviernos, amigos fieles muy cerca, e ilusiones que se iban haciendo realidad, mientras aprendíamos que los valores auténticos no se compran ni se venden, sino que se siembran dentro de uno mismo, y que hay que regarlos cada día para que crezcan fuertes y sanos. Los años fueron robando una a una las estampas de aquel hermoso álbum que hoy casi solo conservo en mi mente y en mis recuerdos, aunque sé que lo que he conocido ha existido de manera auténtica y eficaz. Mis padres supieron enseñarme a distinguir lo bueno de lo malo, a organizarme y a aprender de los errores, a pensar lo suficiente para evitar los males mayores, a proyectar todo lo necesario antes de dar un paso, a trabajar para vivir aceptando los retos, a arriesgar solamente aquello de lo que dispongo y no construir castillos en el aire, a respetar a todo el mundo, a hacer amigos, a amar....

            Dicen que cuando un hombre es capaz de gobernar una casa, es capaz de gobernar un país, y cuando miro hoy a mi propia familia, tengo la sensación de estar observando un pequeño imperio con todos sus problemas políticos, sociales y económicos. Quizá sería demasiado ambicioso afirmar que siempre me he empeñado en considerar a mi nación entera como una especie de hogar propio, donde cada rincón es como una habitación acogedora, en la que me siento abrazado por sus raíces y por su historia, mientras me identifico con cada familia sencilla, abierta y sociable, me encuentre donde me encuentre, hermanándome con todos ellos de un modo profundo y especial. He mirado al mismo tiempo a España, con otra lente, y he visto que el caos que les controla y les esclaviza, contradice todo aquello que mis padres me enseñaron, y entonces, he comprendido en qué consiste nuestra perdición....

            Un país donde los hombres posan sus ojos en los ladrones y los asesinos, tomando su ejemplo, donde se elude el trabajo para que los demás nos mantengan, donde los vicios son la tarea buscada y perseguida, donde no hay ninguna base educacional mínimamente aceptable, donde cada persona es enemiga de sí misma y luego del resto, donde todo el mundo lo quiere todo al precio de nada, donde no se respeta el concepto humano ni el patrimonio, donde la amistad se apoya en los intereses, aunque soy consciente que esta borrachera de incertidumbre no responde a la imagen del pueblo español, sino que es fruto del tóxico catecismo que le han hecho tragar con maniobras inquisidoras.

            Un país donde se corrompen los ciudadanos desde el rey hasta el mendigo, pasando por funcionarios, empresarios y sobretodo los políticos y los jueces, que engordan terroristas, traficantes de drogas, de armas y de humanos, a cambio de los votos electorales, donde se evaporan cerca de 100.000  millones de euros al año en sobornos y en evasión de divisas, mientras otra buena parte similar se despilfarra alimentando ridículos personajes, y que acaba cruzando las fronteras hacia todos los puntos cardinales, donde no se respetan lo más mínimo los conceptos de pueblo, de Estado, de matrimonio, de familia, de educación, de derechos civiles ni penales o de nacionalidad.

            Hace muchos años que viajo por toda mi nación, hace mucho tiempo que observo a los ciudadanos normales de cada lugar del país, hablando con ellos, cambiando opiniones e inquietudes, y observo en sus palabras, en sus gestos y en su forma de ser, el reflejo de muchos de mis sueños, de mis necesidades y de mis deseos. Todos hacemos cosas parecidas, de modos muy similares, casi en las mismas fechas, y casi en los mismos lugares, lo cual me dice que podrían pensar casi del mismo modo que yo pienso, y eso convierte mi necesidad de luchar por la supervivencia, en una cruzada en la que no puedo dejar de lado al resto de mi pueblo, que son todas esas personas de cada rincón de España, y cuando amanezco cada día, con el sol, pienso en todos ellos de nuevo.

            Las personas se preocupan a diario por sus hijos, por sus cónyuges, por su salud, por su trabajo, pero hay una cosa por la que se preocupan de un modo curioso, por los recuerdos de su memoria. Cuando todo va mal, cuando aparecen momentos difíciles, cuando el temor o la desesperanza aparecen en el horizonte, del mismo modo que se coge un crucifijo y se trata de hablar con Dios, muchas personas abrazan entre sus dedos los recuerdos escondidos en su mente, acariciándolos con ansiedad y con desafío, tratando de encontrar energías y valor en las escenas pasadas, como si fueran un amuleto poderoso que nos protege, y es que resulta que ese simbólico sentimiento por el pasado, tiene tanta  energía que transforma todo aquello en lo que se posa, y quizá es por esta razón que me siento tan atraído por las imágenes del pasado, de cualquier pasado, es un hermoso viaje que proporciona sentimientos ambientados en nostalgias complicadas de describir, que últimamente inflan con especial fuerza algunas tonadas de músicas sublimes, haciendo que el espíritu cobre una dimensión casi mística.

            En esos ritos íntimos que se llevan a cabo en el corazón de cada ser humano, se mezclan patriotismo, paternidad, amor, ira, deseos de lucha y venganza, tristeza, dolor y otras muchas emociones, inflingiendo un tremendo duelo a la manera de pensar. Sin embargo, la nobleza llana de ese pueblo sencillo y sociable, el factor humano más puro que forma la gente normal de la calle, la que concede sentido a la vida y a la razón de existir, continúa siendo la misma, sana e indestructible, a pesar de haber dejado atrás los buenos tiempos, y esa personalidad debe seguir siendo así, indeleble e inquebrantable, aunque para que mantenga su eterna trayectoria de subsistencia, será necesario echar una mirada atenta a nuestro alrededor, y tratar de valorar los vestigios del pasado, todos aquellos que nos proporcionan la llave secreta y caprichosa de los secretos de la ciencia y la sabiduría, y que un día nos serán tan necesarios a la hora de apostar por la supervivencia.

            A pesar de todo ello, en mi mente se mezclan emociones fabricadas con la materia de los sueños favorecidos por los aportes de las aventuras vividas en los viajes, y la imagen percibida al mirar a mis propias hijas, y entonces deseo más que nunca, que mi pequeña y dulce descendencia pudiera crecer en el mundo que yo crecí, que hubiesen vivido en otro escenario ya desaparecido de ésta época, que se hubiesen convertido en mujeres dentro de aquel mundo en el que yo mismo me desarrollé, un mundo mucho más humilde y más tolerante, aunque no carente de desafíos y de enemigos, repleto de maravillas que ya han desaparecido o que están desapareciendo, y que ellas jamás llegarán a conocer, porque aquel pasado no volverá nunca, y la sociedad en la que su generación está caminando, jamás será capaz de construirlo de nuevo, ni tampoco serán capaces de entender ni comprender lo poco que queda de aquello que lleva miles de años sobre el planeta, y que tiene tanto misterio y tantas respuestas de tanta calidad.

            En el futuro, el único legado que quedará presente, como los restos de un naufragio a la deriva, serán los hábitos de las personas, enterrados entre los escombros de una indolente dedicación al sumo ocio, a la búsqueda del placer incondicional sin límites y al ahorro de esfuerzo y de trabajo desmedido, reduciendo las capacidades personales a lo más práctico de la especie humana, mientras intentamos medrar cada día en un vano sueño perdido hace tanto tiempo, que no figura ni en los libros. Dentro de esa cultura evaporada, que da vueltas alrededor de sí misma sin llegar jamás a encontrarse, los pensamientos se transformarán en instintos, representados lacónicamente por la necesidad de comer o de dormir, haciendo que el escenario en que esa sociedad se mueve, se reduzca a cenizas cada jornada.

            En algún punto del universo conocido, sobrevivirá algún pequeño eremita escondido en su propio e íntimo hogar, que invertirá ese placer impuesto al conocimiento y al descubrimiento de lo que está destinado a ser polvo y aire, y repasará la herencia de Grecia, Roma, la era de los Descubrimientos, la Revolución Francesa o la Revolución Industrial, que observará los últimos hallazgos arqueológicos, los últimos restos del arte universal en pie, o que leerá los clásicos incunables de la literatura universal, mientras piensa y rompe a llorar, sabiendo como bien sabe que queda muy poco tiempo para despedirse de todos ellos, que esta visión emotiva y llena de admiración es un privilegio exquisito antes de la despedida, antes de que los mefistofélicos hijos del caos aparezcan en el horizonte, dispuestos a borrar los últimos vestigios de civilización que asoman en este orden mundial convertido en ruinas.

            En esta antesala en la que arde la última llama eterna, la última vela encendida, en honor a estas ruinas del pasado, el espíritu alcanza su máximo esplendor cuando, entregado a la conciencia de entender lo que hemos sido, y lo que somos, pugna por escribir su último diario, a fin de trasmitir el grandioso valor de las imágenes vividas en otro tiempo, que sirvieron para educar una mente y una pluma, la misma que ahora os relata estas ingenuas y osadas letras, como recurso atrevido y desafiante, con la irónica intención de que sobrevivan del mismo modo que lo hizo el mundo antiguo.
             


lunes, 3 de octubre de 2011

SANTA TERESA DE JESÚS

En ésta lejana villa
con alma de piedra
del mundo hechicera
sin igual maravilla,

nació una escritora
en cuna dorada
hidalga nobleza
de fe cultivada,

En ésta villa
de caballeros,
murallas gigantes
bajo los cielos,

una noble dama
de nombre Teresa
con alma de plata
creció en esta tierra,

Y huye al alba
del calor del hogar
a tierra de moros
se quiere llegar,

porque el Cielo
le abra las puertas
junto al noble Rodrigo
la van a matar,

la niña Teresa
está enamorada
hogar castellano
alcurnia elevada,

se busca un marido
en el templo de Dios
con su pluma recita
carisma y dolor,

y rezaba a los cielos
con sus hermanas
viajera incansable
santa venerada,

tu historia es templo
de devoción
tu vida emociona
mi corazón,

Santa Teresa de Ávila
Santa Teresa de Jesús,
entre estas sagradas
murallas
el pueblo te honra
                                             con gratitud.

viernes, 16 de septiembre de 2011

TELEPATÍA, ¿MISTERIO O FALSEDAD?

 
            Este mundo está abarrotado de cosas curiosas, copiosamente amueblado de sucesos y de casos que ayudarían a escribir docenas de libros y novelas de misterio, pudiendo afirmarse, que la realidad más oculta es posible que supere a todas las películas de terror que se puedan rodar en el cine, a pesar de que suelen pasar totalmente desapercibidas para las personas, y entre ellas se encuentran algunas capacidades humanas de las que no se suele hablar casi nunca, que no suelen aparecer en los noticiarios, o que jamás saltan a la vista como titulares en la prensa, aunque sí ocupan de vez en cuando portadas en revistas especializadas en investigación científica, o en revistas relacionadas con lo oculto.

            Entre las capacidades especiales que se atribuyen a algunas personas, y que coexisten de manera escondida y nunca confirmada del todo, entre supuestos depositarios de ellas, contamos con la telepatía, la telequinesia y la capacidad de premonición, pero son características difícilmente apreciables, que no se asemejan a la belleza, la habilidad, la inteligencia o la fuerza física. No destacan a simple vista, y teóricamente, son difíciles de detectar en las personas que supuestamente las poseen.

            El hecho de que estas capacidades escapen al control o a la comprensión humana normal, obligan a pensar en principio que se trata de leyendas urbanas, de invenciones creadas hace mucho tiempo para adornar este mundo repetitivo y superficial, pero....¿realmente es así?, ¿son invenciones esas capacidades humanas especiales?, queremos centrarnos en la telepatía, que es la transferencia de pensamientos o sentimientos entre dos individuos, a distancia, y sin mediar la intervención de los cinco sentidos humanos, formando una de las diferentes clases de percepción extrasensorial conocida.

            Si saliéramos a la calle para hacer una encuesta y nos dedicásemos a entrevistar a personas sobre este tema, con bastante seguridad que la mayoría no sabría de qué estamos hablando exactamente, y los pocos que lo conocieran o que hayan oído hablar de estas capacidades, no están seguros en qué consisten, por eso siempre se ha considerado un conocimiento oculto, a pesar de que forma parte de la naturaleza humana, pero se puede decir que es una ciencia proscrita para algunos investigadores, dentro de la psicología, puesto que su esencia pasa por algo no confirmado, no demostrado del todo, pero es una materia de estudio normal y aceptable para la parapsicología, sin embargo, hace ya mucho tiempo que sabemos que está ahí, y que existe.

            A lo largo de mucho tiempo, han existido ocasiones en las que se ha filtrado información sobre técnicas que aseguraban poder traspasar la visión humana más sencilla, o adelantarse a la capacidad de deducción del resto de los humanos, pero esto no es exactamente algo de ficción. Cuando algo ya ha ocurrido, y alguien afirma que sabía que iba a ocurrir, suena irónico y hasta cómico, pues es obvio que, una vez que algo es conocido, todos lo podíamos haber previsto. La cosa comienza a hacerse interesante en aquellos casos en que es posible demostrar con cierta antelación que esa capacidad funciona, que es real, que no es un chiste ni una invención, y lo curioso es que esto tiene una imagen auténtica, y existen casos famosos en nuestra historia, que pretenden haber dejado su firma ante algunos sucesos que marcaron huella para la eternidad.

            Hacia 1953, existió un programa en EE. UU. iniciado por Allen Dulles, el entonces director de la CIA, y conocido como proyecto MK-Ultra, que supuestamente consistía en desarrollar una terapia de interrogatorio para espías, sin embargo, el programa evolucionó y ahora sabemos que entre los objetivos secretos que encubría, se encontraban los experimentos llevados a cabo en relación con la telepatía, la cual creían que podía ayudar a filtrar información sobre los programas rusos internacionales de defensa y contraespionaje. Nunca se han llegado a conocer los resultados del supuesto programa, pero sí se sabe que a raíz de él, murieron varias personas y otras desaparecieron, aunque por supuesto la agencia estatal lo negó todo, y siempre han circulado rumores que extendieron la sospecha de que hubieran obtenido algún pequeño resultado, después de forzar las condiciones que llevaban a desarrollar la capacidad telepática.

            Quizá lo que llevó al equipo de Dulles a invertir tiempo, dinero y esfuerzos en un trabajo clandestino, casi a espaldas del gobierno americano, a investigar sobre las capacidades extrasensoriales de la telepatía, tenga su origen en un extraño suceso que ha quedado casi como una especie de leyenda dentro del mundo de los espías, cuando comenzó la fase dura de la guerra fría. Parece ser que un espía que colaboraba en determinados trabajos de información, comenzó a tener visiones algo fuera de lo normal, en las cuales fue capaz de observar, a través del subconsciente, una base secreta rusa en mitad de la congelada estepa siberiana, oculta y desconocida incluso para el pueblo ruso desde hacía muchas décadas. Como había sido testigo de esas visiones en varias ocasiones, lo confesó a sus jefes, algunos de los cuales estaban integrados en el proyecto MK-Ultra, y se puso en marcha una prueba bien controlada para confirmar que veía algo que fuese relevante. Una vez se le preparó al agente en condiciones óptimas para volver a conectar con las visiones, estuvo varias horas describiendo la base entera, con sus instalaciones, radar, hangares, almacenes y oficinas, tanto por dentro como por los exteriores, y el resultado fue extraordinario. Meses después, los satélites confirmaron la noticia, haciendo de paso fotografías aéreas y con infrarrojos, mostrando cada detalle que coincidía con la versión del agente. Entonces, se puso en marcha la investigación, para intentar desarrollar la telepatía con varios miembros que reuniesen algunas dotes necesarias, a juicio de los científicos, para alcanzar el mismo potencial.

            Se han explicado y publicado muchos casos de casos telepáticos a distancia, intentando destacar que funciona con cierta prioridad en las mujeres que en los hombres, y que los hermanos gemelos mejoran la comunicación entre ellos por encima de las personas desconocidas. Sería el caso de las gemelas de Redován (Alicante), las cuales se ponían mentalmente de acuerdo a muchos kilómetros, para hacer las mismas cosas en los mismos momentos, o el caso de Murillo del Rio Leza, en La Rioja, donde dos hermanas de 4 años, separadas por 16 kilómetros de distancia, experimentaron un caso curioso cuando una de ellas se quemó con una plancha, y a las dos les apareció un moratón idéntico en el mismo lugar. Pero los casos aparecen datados desde hace mucho más tiempo. En 1898, Morgan Robertson, publicó una obra sobre el naufragio de un transatlántico llamado Titán, que predecía el hundimiento del Titanic en 1912, ¿casualidad o premonición?

            No es el único caso sobre el famoso hundimiento, ya que se conserva una carta de Alfred Rowe, británico de 59 años y pasajero del Titanic, que trasmitió su idea de que el barco no iba a llegar a puerto, aunque se ha asegurado que uno de los más famosos hombres que anticipó la tragedia de 1912, fue el escritor Julio Verne.

            Uno de los investigadores más dedicados a esta ciencia es el doctor Frederic William Henry Myers, al que se atribuye el primer uso de la palabra telepatía, en 1883,  el cual investigaba casos paranormales relacionados con la parapsicología. El doctor Robin Fletcher, recogió un estudio sobre esta ciencia en su libro “Sorprendentes Casos de Telepatía y Alucinaciones”, en el que recoge interesantes historias.

La telepatía se estudia, se presiente y se investiga, pero al margen de los casos conocidos, y de los conocimientos sobre ella, debemos preguntarnos cómo funciona realmente, y qué resultados nos pueden ayudar a creer en ella, o hacernos dudar de tan curiosa ciencia o capacidad. El proceso de trasmisión de pensamientos es automático, haciendo que imágenes o ideas aparezcan en nuestra mente, a mucha distancia, y los expertos lo relacionan con un principio de identificación entre seres que, o tienen algo muy en común, tanto genéticamente, como de afinidad, o están interconectados de algún modo por hilos invisibles y desconocidos para la ciencia, ya que se trata de algo realmente impresionante.

Si este tipo de comunicación se pudiese desarrollar de un modo práctico, sería el avance humano y tecnológico más importante de la historia de la humanidad, constituyendo el medio más eficaz, seguro y rápido para ponerse en contacto con alguien, y al mismo tiempo serviría para evitar muchos errores humanos y controversias a nuestro alrededor, al mismo tiempo que permitiría eliminar las barreras del idioma, sin embargo, es algo que se antoja un tanto difícil de conseguir y de llevar a cabo, ya que las características exigidas son poco menos que imposibles de reunir en todas las personas a la vez, además de que está sujeta a varias condiciones que son distintas, no solamente en cuanto a capacidades físicas, sino también en cuanto a capacidades emocionales. Veamos por qué.

Al margen de todos los programas de investigación que se hayan llevado a cabo, y de las diferentes características y protocolos que se concedan a la telepatía, existen una serie de datos comunes, que definen cómo funciona esta capacidad, rompiendo todo tipo de especulaciones que hagan destacar determinados casos, y que en ocasiones los contradice de un modo relativo, a pesar de los logros observados en laboratorios y universidades de todo el planeta.

La personalidad de una persona con capacidad extrasensorial de telepatía, suele ser una persona que ha trabajado con la mente a lo largo de la mayor parte de su vida, de manera autónoma, voluntaria y automática, suelen ser muy observadores y conceden una gran prioridad a la planificación y proyecto de cada detalle de todo lo que hacen cada momento, de manera que cada gesto y cada movimiento, para estas personas, han de tener un reflejo previsto y estudiado en su cabeza antes de ser llevado a cabo. El hecho de trabajar mucho tiempo y de un modo muy activo con la mente, predispone el cerebro para amplificar sus capacidades de pensamiento, y se llega a obtener un desarrollo de la capacidad de conocimiento del entorno en que se mueven, con una gran ventaja a la hora de prever movimientos, pensamientos o sentimientos del resto de las personas.

A veces estas personas se muestran un poco reservadas o introvertidas, aunque esto no imponga que sean antisociales, y la mayor parte de las veces suelen construir sus propias ideas sobre el mundo que les rodea, a pesar de que vean una imagen totalmente distinta de él, de la que en realidad tienen. Habitualmente desean comunicar al mundo lo que ven o lo que sienten, pero también es habitual que sean rechazados, no creídos o puestos en duda, especialmente cuando lo que cuentan resulta un poco extravagante o fuera de lugar ante las personas, que es uno de los componentes que visten a algunas personas que integran la lista de telépatas, con un halo de desconfianza.

La telepatía se basa en la energía de ondas parecidas a las de radio o televisión, y circulan a través del aire de una manera bastante similar, con la pequeña diferencia que representa que el subconsciente no encuentra barreras naturales como ocurre con las ondas hertzianas, que es lo que guarda el misterio de esta capacidad, ya que nunca se ha logrado desentrañar la naturaleza que genera una eficacia tan extraordinaria de emisión y recepción, teniendo en cuenta que el cerebro, teóricamente, es una fuente débil de ondas hacia el exterior. Podríamos afirmar que la mente genera su propia energía en virtud de la naturaleza que poseen las neuronas, que actúan como pequeños elementos energéticos independientes, y sus mecanismos generan esas ondas, que permiten la comunicación con otra persona, a través de pistas hasta ahora algo desconocidas y misteriosas.

Para que la mente pueda emitir esas ondas, han de existir las características idóneas, tanto físicas como emocionales, que permiten que la persona esté preparada para generar esas ondas de una manera eficaz, y debemos considerarlo algo así como el embarazo de una mujer, según el cual, es necesario que la naturaleza modifique ciertos órganos y ciertas respuestas físicas, para que se produzca un feto. Del mismo modo, la mente necesita determinadas herramientas para que se pueda generar una emisión con la suficiente fuerza y calidad, que sea trasmitida de un modo extrasensorial a otra mente con las mismas características y facultades. Esto nos sugiere que habitualmente, un telépata puede estar generando emisiones en muchos momentos, pero que no pueden ser recibidos por las personas que lo rodean, si no están facultadas para ello.

Sin embargo, el viaje que realiza una imagen, una sensación, una idea o un sentimiento, no lo hace tal cual y ya está, es imprescindible que la mente receptora esté interconectada en tiempo y forma para acogerla y descifrarla, de modo que también habrá momentos en los que, una mente preparada no capte el mensaje telepático de otra mente potencialmente similar. Esto puede ocurrir por muchas causas, entre ellas, presiones emocionales fuertes que no permiten la entrada en el subconsciente, falta de salud, agotamiento físico, edad avanzada o falta de concentración en momentos oportunos, por lo que es necesario, para que se filtre un mensaje, que ambas mentes se hallen libres de contaminaciones de cualquier naturaleza, tanto humana como del exterior; científicamente, siempre se ha creído, que esas facultades se pueden fabricar o desarrollar para entrenar una persona emisora o receptora, de manera que sea posible su uso para determinados trabajos de comunicación, pero en la práctica esto no es tan fácil, ya que en principio, necesitamos conocer bien el proceso que siguen los mecanismos telepáticos, sin entrar a profundizar en términos puramente científicos, ni resultados fisiológicos complicados.

Las comunicaciones, sean del tipo que sean, contienen información, y esta información está alimentada por datos, casi idénticos a los que engordan la información digital informática, con lo cual podemos decir que al estar compuestos de algo material, aunque sea muy pequeño e imperceptible, ocupa un determinado espacio, en éste caso un espacio mucho más pequeño que el que ocupan los unos y ceros de una lectura digital informatizada, pero con una respuesta mucho más eficaz y rápida, aunque menos ponderable, porque sabemos que el funcionamiento de las neuronas humanas, es muchísimo más avanzado que la informática que hemos creado. El hecho de que ocupe un espacio es la característica más relevante de la comunicación telepática, porque es lo que marca precisamente el funcionamiento que lleva a cabo, dentro de las mentes de las personas que lo utilizan. El lugar donde se depositará esa comunicación, para poder almacenarla y leerla, exige de manera escrupulosa que no se encuentre ocupado por nada que limite o prohíba ese trabajo, o dicho de otro modo, la mente ha de estar vacía o casi vacía, en el momento en que una comunicación llega a ella, para que pueda entrar y ser analizada.

Esto significa que cuando una de las mentes genera una emisión, y la mente se halla ocupada con pensamientos, del tipo que sean, no es posible llevar a cabo la entrada de esa comunicación telepática, porque el espacio mental requerido para ello, ya está cerrado por otra información distinta. La naturaleza de la información de un mensaje de telepatía, en datos digitales informáticos, ocuparía un espacio enorme por la sencilla cuestión de que, una trasmisión telepática puede llegar a generar una cantidad de secuencias tanto de imagen real, del pasado o del futuro, como sonidos, ideas, pensamientos, sentimientos, miedos propios o ajenos, valoraciones emocionales propias o ajenas, sin contar los datos que deberían generar la velocidad de trasmisión y la calidad de la información. En cambio, en el cerebro, todo esto, por muy grande que sea, se genera en menos de una fracción de segundo, y puede ocurrir a miles de kilómetros de distancia, viajando como mínimo a la velocidad de la luz. En ocasiones, varias o muchas personas están interconectadas, y se genera en todas y cada una, la misma comunicación, en el mismo tiempo y a distancias muy grandes, unas de otras.

Cuando muchas personas han generado o han sido testigos de visiones muy largas, o proyecciones completas de historias que van a ocurrir, o incluso que ya han ocurrido hace mucho tiempo, y que ellas, muchos años después, vuelven a ver en su mente, han estado sometidas a un estado en el que gozan de una energía mucho mayor, como cuando están sumidas en un sueño profundo, de modo que toda la energía se canaliza hacia el subconsciente, para alojar y analizar la información que está siendo recibida, con una mayor ventaja que cuando estamos cansados, nerviosos o preocupados por algún problema. Pero es obvio, que la telepatía tiene lugar mientras estamos despiertos también, y puede ocurrir mientras trabajamos, comemos, andamos por la calle, hablamos con otra persona, o hacemos cualquier tarea sencilla. Solamente necesitamos estar abiertos mentalmente en las condiciones idóneas, para que la imagen aparezca en nuestro cerebro automáticamente, como un flash espontáneo y repentino, y la podemos ver y analizar del mismo modo que vemos y analizamos lo que estamos mirando con los ojos delante, o lo que escuchamos sonar al lado. Momentos después, experimentaremos que algo ha entrado en nuestra mente que antes no estaba, y entonces, sabremos que es algo que ha llegado a ella desde fuera, generado por otra mente, o por una memoria lejana y latente, que flota en el aire gracias a ondas que nunca se han extinguido.

En este sentido, no es necesario que estemos interconectados con las personas de manera genética, como afirman algunos científicos, ni tampoco que seamos familiares cercanos de un modo obligado. La telepatía se genera entre personas que no se conocen de nada, a veces que nunca se conocerán jamás, o que pertenecen a familias totalmente distintas y de orígenes muy alejados, que están vivos en ese momento, o que han existido hace décadas, y tal como se ha demostrado, también puede ocurrir con personas que aún no han nacido, y a las que les falta mucho para que esto ocurra, pero que emiten y reciben ese tipo de ondas con una eficacia y funcionamiento que escapa a la ciencia moderna, pero que ocurre, y que es tan real como lo que vemos y tocamos cada día de nuestra vida. Como es una capacidad que goza de niveles mayores y menores, muchas personas que lo experimentan a niveles muy bajos, no están seguras del todo de que les esté ocurriendo, y no lo valoran, olvidándolo al día siguiente.

La edad es un parámetro que afecta a la telepatía por el simple hecho de que, con los años, la energía generada en la mente y la que posee el cuerpo, de manera natural, afectan a la calidad de la capacidad extrasensorial, contaminando la emisión y recepción de mensajes, al mismo tiempo que fallan otras capacidades como la memoria y aumentan los miedos, con lo cual las trasmisiones llegan muy empobrecidas o faltas de calidad, haciendo que de momento, la telepatía se encuentre limitada a un tiempo límite para los humanos. Sin embargo, a lo largo de una vida, podemos recibir miles de trasmisiones, en todo momento y lugar, buenas y malas, del futuro, el presente o el pasado. Algunas nos dejarán indiferentes, como la visión de una persona que conduce tras de nosotros y sabemos con antelación que va a torcer a la derecha o a la izquierda, antes de que lo haga; otras nos dejarán huellas profundas, como aquellas que nos muestran la muerte de alguien, un accidente o la boda de nuestro amigo con la mujer de la que está locamente enamorado; en ocasiones seremos capaces de adivinar pensamientos de la persona que nos mira enfrente, y a veces, palabras de alguien que existió hace trescientos años, o que está en su casa al otro lado del planeta, pero en todos los casos, funcionaremos como antenas de radio que captan trasmisiones a través del espacio y del tiempo, las decodifican, las leen y las analizan.

Todo esto nos pone de manifiesto que, en principio, existe un medio de comunicación impresionantemente avanzado, muy superior a todo lo conocido o lo inventado jamás, que se halla en nuestro propio cerebro, que funciona realmente pero para el que no estamos aún preparados ni entrenados, y que, sin embargo, nos muestra constantemente sus indicios y sus señales. La naturaleza de esta facultad tiene su principio y su fin en nosotros mismos, en nuestra propia esencia, es generada y atascada en nuestro propio ser, que actúa como máquina viva para crear la comunicación, sin necesidad de baterías, chips, cables ni coberturas de ondas, y de momento es observada todavía como algo de ficción, algo que se ha fabricado en el cine para entretenimiento de los humanos.

Por otro lado, es posible que una de las ventajas de la telepatía, consista en que no se pueda desarrollar de manera fácil y sin fronteras, ya que, conocida la naturaleza humana por convertir todo en un negocio, podría darse el caso de que, en un lejano futuro, de no ser así, los hombres continuasen creando compañías de comunicaciones parecidas a internet, pero con unos límites hacia la intimidad y los secretos que nos rodean, mucho menores, haciendo que el caos se apoderase de la creación. De llegar a desarrollarse plenamente, en algún lejano futuro, algunos hombres podrían esclavizar a otros, para usarlos como medios de comunicación de carne y hueso, a un precio barato. También es posible que ocurriese al contrario, y que las relaciones entre las personas mejorasen, al sentirse libres de hipocresías y de falsedades escondidas en lo más profundo de su ser, y que al ser de “cristal”, los miedos y las dudas desapareciesen, así como la inhibición de los sentimientos hacia las personas que se aman o que nos gustan, y también los deseos más profundos y naturales que nos identifican como lo que somos, ayudando a que desaparecieran las mentiras de este mundo.

Y por cierto, no me preguntéis por qué conozco a este nivel el funcionamiento de la telepatía.....esto es un secreto.