martes, 16 de abril de 2019


La Leyenda del Capitán (2º edición)

           
           Entrar en la Historia es abrir una puerta apasionante al pasado. Pero en ese pasado no solamente existen sucesos oficiales, pasajes recogidos en libros que estudiarán los muchachos en el colegio de manos de sus profesores. En ese pasado existen rincones y cosas desconocidas que a veces, de forma accidental o pretendidamente estudiada, un día amanecen a los ojos de los investigadores, y por tanto, a los ojos de la humanidad.

            Cuando nos sumergimos en la historia del S. XVII, en el apogeo del Imperio Español, observamos una extraña realidad, un extraño mundo en el que conviven la más extrema pobreza de las clases humildes y el emporio más emblemático y extraordinario de la grandeza de las clases dominantes de la nobleza, que en este momento se vanaglorian de la opulencia que su descendencia les ha trasmitido, a través de la pureza de sangre, para ser protagonistas de una época que no obstante no les va a durar una gran parte de la Historia.

           Frente a ese escenario tan hermético, tan prepotente y tan poderoso se hallan aquellos que no se conforman con lo que les ha tocado, aquellos que se plantean romper con un destino que consideran injusto, con una suerte que no están dispuestos a admitir a pesar de saber lo que les espera cuando infrinjan las normas de los dirigentes: los filibusteros. En el S. XVII, la Corona española aún posee las tres cuartas partes del planeta bajo el escudo de la corona imperial de los Austrias, como una posesión que se hereda de padres a hijos, para lo cual no importa que los matrimonios se formen entre hermanos, tíos y sobrinas, primos o cualquiera que asegure esa pureza de sangre, y por tanto, esa pureza del poder universal inviolable, que parecía asimilarlos al mismo Dios, y que contribuiría, entre otros errores políticos de la época, a la depreciación de esa realeza decadente.

            Las Flotas de la Carrera de Indias son en este momento la llave que asegura tanto el mantenimiento de esa riqueza como las vías de comunicación con el Nuevo Mundo y con oriente; gracias a ellas, las riquezas inabarcables de aquella tierra robada a los indios a sangre y fuego, continúa alimentando las arcas de la nobleza castellana más castiza en la península, al tiempo que garantiza su representación en la tierra americana con títulos y posesiones tan grandes, como la ambición que ostentan en sumo grado ante las naciones extranjeras, que observan con agresiva envidia y deseo desfilar los grandes galeones cargados de oro, plata, piedras preciosas y objetos de lujo de países desconocidos, rumbo a los palacios señoriales de los virreinatos y de la corte de Madrid, a pesar de que en la práctica, esas mismas naciones serán más poderosas a través de su comercio y su mentalidad moderna, que la vieja corona de Castilla a través de sus oxidados y equivocados empeños.

            Sin embargo nada ni nadie en este mundo tiene la vida comprada, mucho menos las posesiones materiales que un día dejaremos en el presente al morir, y en ese presente, los piratas ingleses, franceses y holandeses principalmente, entre otros, se comienzan a preguntar qué ocurriría si todo aquel patrimonio se repartiese un poco más equitativamente... Acaba de nacer la nueva piratería de la Edad Moderna en el legado del S. XVII.

            Hacia el año 1620, ante la llegada masiva de franconavegantes de todo tipo y condición, cada uno con una historia personal distinta, cada uno con una motivación, una religión y unos ideales diferentes, confluyen en islas que acogen mirando para otro lado a todo tipo de estrafalarios personajes, que reunidos en rincones como Tortuga, Cuba, Barbados o Jamaica comienzan a planificar atacar no ya los barcos, sino las mismas colonias de donde salen las riquezas que transportan las naves, aquellas que en una ruta atraviesan el istmo de Panamá para llegar al Pacífico, en otras confluyen en sus puertos para reunir la plata de Potosí, y sin pensarlo mucho, asaltan ciudades como Campeche, La Habana, Maracaibo...
            Piratas como Jean David Nau el Olonés, Henry Morgan, Bartolomew Sharp, Bartolomew Roberts alias Bart el Negro, Howel Davis, Basil Ringrose, Edward Teach alias Barbanegra, Benjamín Hornigold, Charles Swan, De Pointis y tantos otros... formaron cofradías de asaltantes de barcos y ciudades donde no se respetaban ni vidas, ni prisioneros ni banderas, en una carrera imparable que solamente ofreció como premisa positiva el conocimiento de nuevos territorios mejorando la geografía, así como la evolución de una mentalidad social y  militar que tuvo que reconocer que el imperio español ni era tan poderoso, ni era tan inaccesible como pretendieron aquellos emperadores del pasado, para aceptar compartir todo un inmenso y extraordinario continente con el resto de las naciones del planeta, que ya han previsto anclar en sus propios territorios.

            Ante esta perspectiva, la Historia se jacta de confesar que no todas las historias han sido contadas, no todos los sucesos han sido conocidos ni todos los avatares relatados. En este punto nace la novela histórica La Leyenda del Capitán para ofrecernos una visión histórica y legendaria de una trama basada en sucesos que sí ocurrieron, en personajes que se miran en las páginas de su relato, en emocionantes escenarios que reflejan aquel brillante y emocionante imperio donde no se ponía el sol, que reflejan las leyendas ocultas a la historia oficial, las rutas de barcos conocidos y desconocidos, de capitanes nunca nombrados, de personajes que solamente existen en la ficción fabricada por el novelista en sus noches de insomnio, para trasmitir al mundo esas letras que secuestran al lector con sus pasajes, con su misterio, con su magia, esas páginas de la historia que solamente aquí conocerá, esos secretos que le invitan a adentrarse en unos capítulos que ya nunca olvidará, ayudándolo a ver el pasado con otros ojos, con otro carisma.

            ¿Qué ocurrió con aquellos tesoros nunca encontrados?, ¿qué ocurrió realmente tras aquellos abordajes y asedios?, ¿dónde están aquellos nombres desconocidos que desparecieron de los libros de Historia?, ¿puede alguien por azar descubrir lo que nadie en el mundo ha sido capaz?, es en este momento cuando la leyenda y la Historia se alían para ofrecer al lector un relato apasionante y lleno de contenido, que lo lleva de la mano cada minuto para hacerlo disfrutar de esas páginas caprichosas que forman La Leyenda del Capitán... bienvenidos a bordo... Gracias.

lunes, 8 de abril de 2019


ENTREVISTA LITERARIA EN RADIO CENTRO (ÁVILA)



                Hace muchos años que escribo. Hace muchos años que a tenor de esas letras, he compartido con el mundo ideas, proyectos e impresiones en calidad de obras de carácter profesional y literario, que llegan a las personas a través de mis libros y a través de mi blog personal.



          Debido a esta trayectoria que desarrollo desde que era un niño de 10 años, he venido realizando entrevistas a lo largo de todo ese tiempo, tanto en televisión cuando era muy joven, como en la radio años después. La última de ellas que he llevado a cabo tuvo lugar el pasado día 24 de enero en los estudios de Radio Centro, en las instalaciones ubicadas en la capital de Ávila, donde tuve el honor de encontrarme con este magnífico equipo de reporteros a través de la invitación de Jose Luis Lázaro, uno de sus miembros y colaboradores que hacen posible que cada día disfrutemos de sus programas radiofónicos en la red de internet.




         Nuestro encuentro estuvo centrado en mi novela histórica LA LEYENDA DEL CAPITÁN, cuya 2ª edición verá la luz en breve publicada por la Editorial Círculo Rojo, y sobre la que tuve el placer de hablar gracias a las preguntas planteadas por nuestro amigo Jose Luís, que junto a su compañera Gloria se interesaron por mi día a día, mi trabajo y mis obras literarias, ayudándome a compartir con nuestros oyentes y lectores una apasionante profesión y una exquisita trayectoria que llevo toda una vida alimentando con mi pluma.



         Desde estas líneas, y desde este espacio personal representado por mi blog, quiero agradecer a este extraordinario equipo, cuyos espacios cautivan a diario a miles de seguidores, la oportunidad de dar a conocer mi trabajo y mis obras gracias a su profesionalidad y su buen hacer, para que no dejen de cautivarnos con sus eventos y su positivo afán de dar a conocer cada día labores y personas que quizá estarían un poco más en la sombra sin su ayuda y su colaboración.



         A través de este artículo deseo animarles para que continúen en la misma línea radiofónica a través de la red mundial, deleitándonos con su dedicación profesional y esos buenos momentos que mejoran nuestra vida, mientras muestran al mundo que nos rodea historias, sucesos y personas que de algún modo forman también parte de ese curioso planeta en el que vivimos, y que ellos, de un modo sutil, agradable y entretenido se congratulan en compartir cada jornada.




         Animo a todo el mundo a que goce de la capacidad de Jose Luis para investigar con sus programas, en los que podremos escuchar la hermosa voz de Gloria destacando en la entrevista histórica realizada para todos, para los que estáis ahí cada día, leyendo y escuchando a quienes vivimos para compartir nuestra labor, ya sea en el aire, en la red o en el papel…. muchas gracias.



         Un cálido saludo a todos los participantes del grupo que ese día me acompañaron en el tiempo que estuve en los estudios de Radio Centro…, desde el corazón de este escritor, desde este rincón personal,  les deseo lo mejor y me ofrezco a colaborar con todos ellos y con su programa en consenso con futuros espacios radiofónicos, especialmente sobre investigación e Historia, que puedan llevar a cabo.



         Un abrazo a todos, amigos, gracias por estar ahí….




Fernando G.F.




lunes, 21 de enero de 2019

¡ÁNIMO JULEN!



Ánimo Julen!

Hoy vuelvo de nuevo a reencontrarme con mi pequeño blog para tratar de compartir mi fuerza y mis esperanzas con la familia del pequeño Julen, en otra jornada que se hace dura y eterna.
Hoy quiero sumarme a través de estas letras, a las miles de personas que viven con el corazón encogido y los ánimos en un puño durante la operación de rescate internacional más triste y más descomunal que jamás he observad, a contrarreloj, para intentar que no decaiga la esperanza, que las lágrimas no empañen otra madrugada más en los noticiarios españoles, amenazando con adornar de crespones negros un artículo más de los que dan vida al blog presente de ese escritor.


        Las horas transcurren lentas, los días se hacen amargos, sopesando si fue el destino o la fatalidad quienes se han aliado en tan aciago trance. Desde la mente de un padre, dese la experiencia de un miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, que conoce el fundamento de tales trabajos, deseo estar al lado de todos aquellos voluntarios y compañeros que al límite de sus fuerzas, continúan trabajando para que podamos seguir creyendo en los milagros, para que de algún modo, podamos mañana despertar con una sonrisa satisfecha en la cara, pensando que lo imposible también puede suceder, que los esfuerzos valieron la pena… ¡ánimo Julen!, aguanta…


        Con la certeza de que éstas líneas no aportarán más que otro comentario, con la penuria de saber que no ayudarán a retirar arena y escombros en la montaña, para ganar unas horas que se antojan totalmente cruciales, deseo invertir mi fe y mis energías, al margen del destino, de la suerte y de la lógica, en pensar que en unas horas celebraremos con vítores las desgarradoras jornadas que todos esos héroes, venidos de rincones de todo el mundo, están invirtiendo por dotarle a esta historia de un final felíz…, ¡gracias amigos!, ¡gracias compañeros!... ¡ánimo Julen!


Ávila, viernes 18 de enero de 2019

sábado, 19 de enero de 2019

AQUEL CÁDIZ DE 1702 IV



           El 30 de junio de 1701, se había recibido en el cabildo del Puerto de Santa María una carta del marqués de Leganés, en la que ordenaba buscar alojamiento para las milicias de la Compañía de Caballería que estarían al mando del teniente general D. Félix de Vallarón.

            En diciembre de ese mismo año, las galeras de Francia arribaron al río Guadalete para unirse a las que integraban la armada española, con el fin de pasar todo el invierno protegidas con palmas, según las instrucciones del marqués de Montelui, comandante en jefe de las galeras.

            En mayo había jurado como Capitán General, D. Francisco del Castillo y Fajardo, marqués de Villadarias, experto militar que prepara las milicias de infantería y caballería para hacer frente a la amenaza que se cierne sobre el Puerto, preparando a sus soldados para que se hallen listos a ocupar sus puestos de defensa. Había acudido a la ciudad gaditana desde Ceuta, que estaba siendo asediada por fuerzas musulmanas. Dos meses después, en julio, se procede a ordenar el reparto de las armas al cabildo, aunque surgen dudas sobre quién ostentaba la competencia para hacerlo, si las autoridades locales o los capitanes de las milicias. Estas, provenían de ciudades como Jerez, Sevilla y el Puerto, pero se trataba de gente inexperta para la guerra, trabajadores del campo, y se plantea un problema frente a los ejércitos veteranos enemigos, además de hallarse en clara inferioridad numérica.

            La plaza de Cádiz contaba con un buen sistema de murallas, como el Campo del Sur, disponía de cañones nuevos, ayudada por los fuertes de Matagorda y Puntales, bien pertrechados, que cerraban el paso al segundo seno de la bahía, que ofrecía mejor terreno para el desembarco. En cambio, el Puerto de Santa María adolecía de murallas muy antiguas, caídas y derribadas hacía tiempo, sin renovar, tenía barrios fuera del perímetro amurallado, debido al crecimiento de la población, sin proteger, como ocurría en las ciudades de Rota o Jerez. Solamente el castillo de Santa Catalina alcanzaba un nivel suficiente de defensa junto a Cádiz, ante la flota invasora. El duque de Medinaceli había venido descuidando demasiado estas defensas a lo largo de los años, debido entre otras cosas a la mala política económica y la falta de recursos. Ahora era demasiado tarde.

            Cerca del castillo de Santa Catalina se hallaban los baluartes de Fuente Bermeja, y La Puntilla, pequeños, poco artillados y deficientes en sus materiales. No había casi reductos ni parapetos para la gente de guerra, que tuviesen una eficacia realmente buena.


Las fuerzas españolas.

            En 1702, las tropas que entablarían combate en El Puerto de Santa María, en Cádiz, estaban compuestas en principio por los 150 hombres de infantería dirigidos por el Capitán General, marqués de Villadarias, una compañía de caballería compuesta por 30 jinetes al mando de D. Félix de Vallarón, mientras en Cádiz había 300 hombres al mando de un napolitano, el marqués D. Escipión Brancaccio, gobernador de la plaza, unidos a las milicias urbanas de las citadas localidades, que habían sido reclutados para formar en la línea de avance costera, y patrullar la zona en prevención de un ataque.


            Entre los nombres que han llegado hasta nosotros, figura el sargento mayor de la costa, D. Martín Díaz de Mayorgas, encargado de revistar las milicias de Rota y El Puerto de Santa María, el capitán Francisco de Arévalo, que había sido el encargado de vigilar la bahía para ver aparecer la flota invasora, o el cabo de Escuadra de a caballo, Roque Ramos, encargado de comunicar a Villadarias la noticia del avistamiento del ejército enemigo.

            En Rota había una compañía de 60 caballos al mando del capitán D. Juan de Vera, el único oficial, bajo las órdenes de su corregidor D. Francisco Díaz Cano, más tarde acusado de rendir la plaza al enemigo.

            El castillo de Santa Catalina contaba con una defensa de 28 cañones de mediano calibre (8 a 12 libras), el fuerte de Matagorda con 18 cañones similares y 50 hombres de dotación, mientras el fuerte de Puntales contaba con otros 28 cañones iguales. La flota de defensa en primera línea estaba formada por 6 galeras españolas y 3 francesas, además de 3 navíos españoles, que harían frente a la flota si lograba traspasar el primer seno de contención.

            En la bahía de Cádiz, esperaban fondeados 4 bajeles y 6 galeras de Francia, comandadas por el conde de Fernán Nuñez, a pesar de saber que aquellas fuerzas serían insuficientes desde el primer momento. El sargento mayor de Cádiz, D. Francisco Melo, había entregado al barquero Pedro Enríquez municiones para Rota, por haberlo solicitado su gobernador, pero antes de salir, fueron confiscadas para El Puerto de Santa María, por estimarlo más necesario, y que consistían en 500 balas de mosquete y arcabuz, y 4 barriles de pólvora.


Hacia la guerra

            Después de 4 días de navegación desde las islas británicas, y tras detenerse en Lisboa, para recoger al príncipe Jorge de Darmstat, antiguo virrey de Cataluña que habría de representar a la Casa de Austria, la flota aliada llegó a Cádiz sin hallar rastro de la Flota de las Indias, su principal objetivo. Cuando finalmente aparecieron en el horizonte gaditano, el corregidor del Puerto de Santa María, D. Antonio de la Rocha Solís, reunió apresuradamente al cabildo en consejo, decidiendo colocar vigías  para controlar los movimientos del enemigo. Se tocaron las campanas de las iglesias, se encendieron las almenaras de las torres de costa y la gente comenzó a recoger sus enseres, con la intención de abandonar sus casas.

La Flota aliada se reunió acordonando toda la bahía de la ensenada entre Rota y el límite del primer seno de Cádiz, listos a presentar batalla sin previo aviso, aunque no atacaron nada más llegar, puestos que se les presentaban varios problemas... La Armada aliada estaba bajo el mando del almirante George Rooke, que navegaba en el navío Ranelagh, y la infantería de tierra, bajo las órdenes de James Butler, duque de Ormond, que eran asistidos también por el barón Sparr, al mando de las tropas holandesas, y el almirante Allemond, al mando de la flota bajo pabellón de las Provincias Unidas; se trataba de una fuerza de unos 14.000 infantes, sin sumar la tripulación de las naves, con la que alcanzaría un ejército de más de 30.000 hombres.


            La primera noche, los altos mandos de la escuadra tuvieron que hacer consejo de guerra para decidir el mejor plan de ataque. La primera idea de atacar Cádiz inmediatamente fue descartada, porque su artillería era demasiado peligrosa para las naves, al dominar poderosamente el paso. La idea tan fácil que habían tenido de dominar el conflicto y al pueblo, en dos días, les contrariaba de un modo contundente. Tuvieron que hacer aguada para la flota, y en el desembarco, a pesar de estar protegido por la poderosa artillería naval, sufrieron unas cuántas bajas, para lograr llenar apenas unos barriles de agua en una fuente, cerca de la playa de las dunas, cañoneados por las baterías de Santa Catalina y los baluartes cercanos.

            Los ataque llevados a cabo por sus bombardas, apenas causaron unos pequeños daños en la torre principal del castillo, antes de retirarse. Al día siguiente, tuvieron que fondear los bajos para asegurar una cabeza de playa, que no obstante, quedaría demasiado lejos del lugar aconsejable. Cuando por fin lograron hacerlo, pusieron pie en tierra por los Cañuelos, pero un imprevisto temporal les echó muchas lanchas a pique, causándoles muchos muertos, y las operaciones se hacían lentas y dificultosas. Se ordena atacar Rota en primer lugar, para asegurarse el acceso por tierra. El 26 de agosto de 1702, sobre las 10 de la mañana, la flota invasora comienza a bombardear intensamente los baluartes y el castillo de Santa Catalina desde el mar. Echan botes al agua y desembarcan unos 6000 hombres en los barrancos de los Cañuelos, a los que enseguida presentará combate Vallarón con su caballería, pero la enorme superioridad numérica de los enemigos, descarga una cerrada fusilería sobre los españoles, muriendo todos, incluido él.

            Una vez en Rota, los oficiales superiores aliados envían una carta al gobernador de la ciudad, D. Francisco Díaz Cano, y las autoridades del cabildo, invitándoles a rendir la plaza, abrazando la causa austracista. Sin embargo, considerando que es imposible enfrentarse a un ejército como aquél, deciden abandonar la ciudad por la noche, amparados en las sombras, llevándose todo lo que pueden cargar con ellos. Más tarde, Díaz Cano se reuniría con Villadarias para informarle de la pérdida de Rota el 27 de agosto a manos de los invasores, los cuales se beneficiaron del muelle de su puerto para hacer el desembarco con seguridad. Llevaban 2000 caballos frisones y 12 piezas de artillería de campaña.

            Una vez organizado, el ejército enemigo se dirige por tierra hacia el Puerto de Santa María, atravesando los campos del oeste. Desfilando en compañías, avanzaban tocando tambores y clarines militares, con sus enseñas y pendones. El duque de Ormond repite el protocolo, enviando una carta a Villadarias, que la contesta negándose rotundamente a la rendición, y reconociendo como su rey a Felipe V. El duque vuelve a instarle a capitular, a lo que el Capitán General español vuelve a negarse.

sábado, 6 de octubre de 2018

ANDAR EL CAMINO


ANDAR EL CAMINO...

Muchos éramos tan solo muchachos cuando aceptamos nuestro compromiso... quizá no entendíamos del todo lo que nuestro país nos pedía... Dijimos que estaríamos allí, desde el primer día. Prometimos aceptar los retos, los sacrificios, los trabajos, el destino incierto. Prometimos ir a donde nos pidiesen, cumplir la palabra dada, uniéndonos a los demás. Al tomar una mochila, miramos a nuestras madres, a nuestros hermanos y comenzamos a sentir que hacíamos lo correcto, que aquello era lo que hacía falta hacer, que España nos necesitaba, que nos necesitaban todos y crecimos por dentro y por fuera, aprendimos a sofocar las lágrimas con el coraje, y entonces nos dimos cuenta de que no estábamos solos, que todos estábamos juntos, caminando bajo la lluvia y que habíamos nacido para ello... y vimos al mundo sonreír cuando nos miraba... somos soldados y volvimos a recordar nuestra promesa... nosotros defenderemos a nuestro pueblo y a nuestro país.... 

Fuerza y Honor!



viernes, 5 de octubre de 2018

ADIÓS COMPAÑEROS...



“Dedicado a mis amigos y compañeros del Puesto de la Guardia Civil de Ávila”

        
       Solo pasamos una vez por la vida, solo recorremos una senda hasta el final y no solemos tener muchas oportunidades de elegir cómo será y qué ocurrirá en élla. Cuentan desde siempre que ese camino es tan corto que cuando comenzamos a aprender en él, es demasiado tarde para obtener partido de sus incógnitas más difíciles, de sus trampas más complicadas, pero hasta en las peores cruzadas hallaremos momentos que podrían compensar las peores cicatrices, las más dolorosas derrotas, los pensamientos más crueles o los sentimientos más tristes anclados en algún capítulo de nuestra historia.

        Para este autor ese momento tuvo lugar el 2 de octubre de 2018…

     
      Todas las profesiones especializadas tienen su misterio, su mérito y su dificultad, todas las trayectorias guardan lágrimas y trofeos, pero existe una profesión especialmente diseñada para unir a los hombres bajo algo más que un ideal, bajo algo más que un símbolo, bajo algo más que una bandera: las Fuerzas Armadas y dentro de ellas, la Guardia Civil española.

        Llevo en este momento un cuarto de siglo trabajando dentro de una gran Unidad que me convierte en policía, soldado y militar de la OTAN, una Unidad importante dentro de un Cuerpo especialmente importante, y dentro de ella encontré algo mucho más relevante que una profesión, encontré una familia de amigos y compañeros que se convirtieron en la mayor razón para vivir dentro de los años que recuerda mi memoria, en la mejor apuesta por la vida que un guerrero, acostumbrado a echar un pulso con la melancolía y con la muerte, podría soñar con llevar a cabo. Ese trofeo lo hallé entre los brazos del Haz de Líctores, la mejor carta de presentación con que un soldado podría mostrarse ante el mundo y sentirse orgulloso de lo que es, de lo que hace, pero todo en esta vida tiene un precio...

        Todos aquellos amigos que compartieron conmigo tantos años, tantos días, tantas noches de insomnio, tantas millas gastadas, tantas alegrías y tristezas, tantas esperanzas e incertidumbres, tantos riesgos y tantas dudas, tanta fuerza y tanta hermandad, se iban a alejar de mi vida para siempre, sin apenas sospecharlo, casi de un día para otro, aunque ellos decidieron en el último minuto valorar a este caído soldado con mucho más corazón de lo que el mundo y el destino lo han hecho jamás, eligiendo despedirme con un impresionante homenaje, por sorpresa, para recordarme que sigo siendo uno más de todos ellos, que seguimos todos
juntos, todos unidos por el mismo uniforme, por los mismos recuerdos, por un mismo sentimiento de grandeza y hermandad, por un mismo sentimiento de valor y fidelidad, comprometidos con una causa común que justifica estas letras, que justifica una vida y una filosofía personal y extraña que solamente comprenden los que están dentro, que compensa con su existencia todos los males que la suerte, la fatalidad o la desgracia puedan llegar a sembrar en el camino de este guerrero herido mortalmente en la plenitud de su vida, que siempre les llevará en su mente y en su corazón para siempre, se hallen donde se hallen, por muchos avatares que se empeñe en fabricar la vida, por mucho tiempo que la Historia pueda contar en libros viejos, porque estando todos juntos somos invencibles, porque estando todos juntos estamos escribiendo las páginas de nuestro relato, estamos comprando la eternidad…

        A todos esos compañeros de batallas… gracias, amigos.

                                                               Fernando G.F.
       

miércoles, 25 de abril de 2018

LA LEYENDA DEL CAPITÁN: el marco histórico II.


ENTREVISTA LITERARIA EN RADIO CENTRO (ÁVILA)



                Hace muchos años que escribo. Hace muchos años que a tenor de esas letras, he compartido con el mundo ideas, proyectos e impresiones en calidad de obras de carácter profesional y literario, que llegan a las personas a través de mis libros y a través de mi blog personal.



          Debido a esta trayectoria que desarrollo desde que era un niño de 10 años, he venido realizando entrevistas a lo largo de todo ese tiempo, tanto en televisión cuando era muy joven, como en la radio años después. La última de ellas que he llevado a cabo tuvo lugar el pasado día 24 de enero en los estudios de Radio Centro, en las instalaciones ubicadas en la capital de Ávila, donde tuve el honor de encontrarme con este magnífico equipo de reporteros a través de la invitación de Jose Luis Lázaro, uno de sus miembros y colaboradores que hacen posible que cada día disfrutemos de sus programas radiofónicos en la red de internet.




         Nuestro encuentro estuvo centrado en mi novela histórica LA LEYENDA DEL CAPITÁN, cuya 2ª edición verá la luz en breve publicada por la Editorial Círculo Rojo, y sobre la que tuve el placer de hablar gracias a las preguntas planteadas por nuestro amigo Jose Luís, que junto a su compañera Gloria se interesaron por mi día a día, mi trabajo y mis obras literarias, ayudándome a compartir con nuestros oyentes y lectores una apasionante profesión y una exquisita trayectoria que llevo toda una vida alimentando con mi pluma.



         Desde estas líneas, y desde este espacio personal representado por mi blog, quiero agradecer a este extraordinario equipo, cuyos espacios cautivan a diario a miles de seguidores, la oportunidad de dar a conocer mi trabajo y mis obras gracias a su profesionalidad y su buen hacer, para que no dejen de cautivarnos con sus eventos y su positivo afán de dar a conocer cada día labores y personas que quizá estarían un poco más en la sombra sin su ayuda y su colaboración.



         A través de este artículo deseo animarles para que continúen en la misma línea radiofónica a través de la red mundial, deleitándonos con su dedicación profesional y esos buenos momentos que mejoran nuestra vida, mientras muestran al mundo que nos rodea historias, sucesos y personas que de algún modo forman también parte de ese curioso planeta en el que vivimos, y que ellos, de un modo sutil, agradable y entretenido se congratulan en compartir cada jornada.




         Animo a todo el mundo a que goce de la capacidad de Jose Luis para investigar con sus programas, en los que podremos escuchar la hermosa voz de Gloria destacando en la entrevista histórica realizada para todos, para los que estáis ahí cada día, leyendo y escuchando a quienes vivimos para compartir nuestra labor, ya sea en el aire, en la red o en el papel…. muchas gracias.



         Un cálido saludo a todos los participantes del grupo que ese día me acompañaron en el tiempo que estuve en los estudios de Radio Centro…, desde el corazón de este escritor, desde este rincón personal,  les deseo lo mejor y me ofrezco a colaborar con todos ellos y con su programa en consenso con futuros espacios radiofónicos, especialmente sobre investigación e Historia, que puedan llevar a cabo.



         Un abrazo a todos, amigos, gracias por estar ahí….




Fernando G.F.