martes, 9 de agosto de 2011

LA MEMORIA ACUÑADA EN ORO.

Hace ya muchos años, desde que en 1979, el equipo del investigador y aventurero Mel Fisher, presidente de Treasor Salvors Inc., publicase para el mundo entero su libro EL TESORO DEL ATOCHA, como pequeño diario de una búsqueda incansable que duró 16 años y que le costó la vida de uno de sus hijos, dedicada al hallazgo de los galeones de la Flota del Tesoro, desaparecidos en 1622 durante un huracán tropical a la altura de los cayos de Florida, y de los que fue capaz de encontrar el Nuestra Señora de Atocha, y el Margarita, semienterrados entre las arenas de los fondos tropicales y silenciosos del Caribe.

En aquella aventura se mezclaban intenciones, experiencias y proyectos de todo tipo, tanto arqueológicas como económicas, a pesar de que el hallazgo abría de nuevo una puerta a un mundo ligeramente olvidado por una parte importante del planeta. Aunque en todos los tiempos y épocas se han llevado a cabo las aventuras de los pecios hundidos, cuando se producen hallazgos de esta magnitud, la historia nos recuerda que las minas del rey Salomón, es posible que se hallen bajo el agua y no bajo la tierra, exactamente del mismo modo que lo pensaron los filibusteros en aquel lejano siglo XVI, antes de lanzarse a buscar y abordar estos mismos galeones flamencos y castellanos que ahora duermen el sueño eterno bajo las cálidas aguas del Caribe.

De momento supimos que el montante superficial global del hallazgo, al menos el declarado ante la comisión internacional el día que se hizo público antes de la subasta de objetos para los museos, alcanzaba unos 400 millones de dólares de la época, sin embargo, hay razones para pensar que la realidad auténtica esconda como mínimo una mitad más de esta cifra al valor del hallazgo total, y entre los motivos de la diferencia están los que, como es habitual, hacen mezclarse en el asunto a la hacienda pública.

Pero si relacionamos esta cifra con otros hallazgos, o sospechas de hallazgos, más antiguos, esta cantidad es irrisoria. Por ejemplo, el famoso tesoro de Lima, supuestamente escondido en la isla de los Cocos, por un grupo de corsarios improvisados, después de que los nobles criollos tuviesen que salir corriendo con sus fortunas, ante el avance del libertador San Martín y de su socio Simón Bolívar, en el siglo XIX, alcanzaría la propina de unos 12.000 millones de nuestras antiguas pesetas españolas; en otro remoto lugar, tenemos también el tesoro confesado en el pie del patíbulo por el capitán Olivier Le Vasseur, conocido con el apodo de La Buzze (la lechuza), y buscado en la isla de Mahé, en el archipiélago de las Seychelles, frente a Madagascar, por un empresario que ganó su ruina persiguiendo el misterioso sueño.... 

Pero el más famoso de todos, el líder indiscutible de la leyenda por excelencia, y el culpable de los cuentos que siempre se han contado por la noche a los niños, antes de irse a dormir, haciendo que sueñen con aventuras emocionantes, llenas de acciones intensas e intrigantes, ha sido sin duda el tesoro de William Kidd, y quizá es el único que en muchas ocasiones se confirmó como cierto. Aunque no se sabe la cifra exacta a la que sube el supuesto tesoro de este pirata, y salvando que se hallan inventado detalles por escritores, historiadores o creadores de fantasías, sabemos que tuvo que enterrar el contenido de las bodegas de su nave en una isla de Pacífico, ante la inminente captura de su tripulación por los marines ingleses, en una operación de caza. De ser cierto, con bastante probabilidad, aquel tesoro no excedería de un puñado de arcones y cofres llenos de ducados de oro y piezas de a ocho de plata, pero debía ser lo suficiente bueno, en aquel tiempo, para garantizarle una buena vida para el resto de la que achacosamente le quedaba. Para su desgracia, no pudo disfrutar de ello, pues fue ahorcado en Wapping el 23 de mayo de 1701, donde estuvo su cuerpo suspendido en el interior de una jaula de hierro durante 10 días.

El botín de nuestro amigo Willi no debió tener parangón con el que supuestamente se encontró otro famoso pirata, John Avery, conocido también como Long Ben, Henry Avery o capitán Singleton, aunque el nombre por el que sería más famoso era Capitán England, y la leyenda dice que fue el que ideó la bandera pirata que lleva una calavera con dos sables cruzados, bajo la cual decidió atacar la flota del Gran Mogol, en aguas del Mar Rojo, llevándose además a su hermosisima hija. Cuentan que entre mucho otro inventario del tesoro, almacenaron en sus bodegas más de cien mil piastras de plata, cien mil cequíes y una enorme infinidad de joyas.

Hubo miles y miles de piratas, en todos los tiempos y todas las épocas. Nunca se podrían nombrar a todos, si no nos limitásemos a hacer una mención de algo de lo más conocido. Entre los berberiscos estaban los hermanos Barbarroja, y Dragut Rais, al que llamaban la espada del Islam; en Cornualles operaba la familia de los Killigrew, haciendo muchas veces abordajes, y otras de naufragadores; en 1523 el francés Jean D’Ango asaltó los primeros galeones en aguas del Atlántico, haciéndose con los tesoros que Cortés enviaba al rey Carlos V, como prueba de lo que se estaba encontrando en el Nuevo Mundo, y también destacó Jean Bart, de Dunkerke, al que se consideraba un mosquetero del mar; entre los ingleses de la época de Felipe II, los más famosos son Francis Drake y John Hawkins, a los que se derrotó en San Juan de Ulúa, abriendo la veda contra los españoles; sin duda, la Cofradía de los Hermanos de la Costa, configuró la imagen de los auténticos filibusteros, que son los piratas clásicos de toda la vida, entre los que dejaron su firma el francés Jean David Nau, conocido como el Olonés, el holandés Edward Mansvelt, D’Oregón, el valeroso Pierre Legrand, que inició la época brillante del filibusterismo, Warner y D’Esnanbuc, que intentaron crear colonias en las Antillas, De Poincy o Levasseur.


Sin duda, uno de los caudillos famosos por antonomasia, que sabemos que existieron con toda seguridad, fue Henry Morgan, que marca una época propia, logrando tomar la ciudad de Panamá, su sueño, protagonizando el ataque a Portobello con tan solo 400 filibusteros; podemos recordar al holandés Van Horn, objetivo de la leyenda del “holandés errante”, donde juega una partida eterna de ajedrez con el diablo, apareciéndose a los navegantes, así como a sus compinches De Grammont y De Graff, con quienes asaltó Santiago de los Caballeros, en la América española; de su misma época son Coxon y Bartolomé Sharp, Cook, el capitán Gronet, John Davis y Swan.

Seguramente si nombramos a Edward Teach, habrá algunas personas que duden de su identidad, hasta que digamos que se trataba de Barbanegra, el famoso pirata legendario, heredero de la época posterior a los filibusteros, sus andanzas son famosas a partir de 1718, hasta que el teniente Robert Maynard colgó su cabeza del bauprés de su nave, acabando con su leyenda, o iniciándola en ése momento, quién sabe....; de ésta época podemos contar con Stede Bonnet, segundo de Teach, William Lewis, Edward Low, el capitán Fly, que operó en el continente americano y en las costas de Africa, Charles Bellamy, Howel Davis o Richard Worley; asimismo, tenemos a un famoso pirata de cuentos que es el galés Bartolomew Roberts, el enemigo eterno de los habitantes de Barbados y Martinica, conocido como Bart el Negro; tampoco podríamos olvidar al extraño pirata que pasó a la Historia por sus buenos modales y cortesía con los vencidos, Misson; a finales del siglo XVIII operó también el famoso Jean Laffite, que reinaba sobre toda una organización de piratas.

Repartidos entre épocas y períodos tenemos un gran repertorio que sería interminable, entre los que destacan Walter Raleigh, del tiempo de Drake, René Duguay-Trouin, que hace aparición hacia 1695, y mujeres piratas como las famosas Mary Read y Anne Bonny, que junto a la goda Alvilda, de la época de los vikingos, Charlotte de Berry, o la famosa Ching Shih, que operó en el mar de China y llegó a capitanear una flota de más de 1000 navíos, forman la parte femenina de la piratería; así podríamos seguir reuniendo personajes destacados sin fin, como Thomas Tew, Bennet Graham, conocido como Benito, John Taylor, Charles Vane, John Phillips, Edward England, pirata ingles muerto en 1720, Robert Surcouf, el escocés John Paul Jones...

Historias de piratas, de oro y de aventuras...., pero realmente, teniendo en cuenta que es tan difícil separar la leyenda de la realidad, si nos detenemos a meditar sobre el asunto, veremos que a día de hoy las historias de piratas no han cambiado tanto, de hecho han cambiado muy poco, puesto que en el presente estamos sufriendo a diario los ataques de piratas, incluidos los abordajes a barcos, salvo en que aquellas aventuras debieron transcurrir en un entorno realmente sugestivo, casi surrealista, ya que a una época donde la ley y las normas civilizadas no existían básicamente, le sumamos una falta total de medios de defensa por parte de las naciones, unos primitivos sistemas de comunicación y unos momentos en que la reunión de determinadas capacidades, pueden decidir hacer muy rico o muy pobre a un hombre, tales como el valor, la pericia en el mar, la rebeldía, y la fe en uno mismo.

En nuestro tiempo se sigue robando y saqueando, sin embargo, de alguna manera, falta algo para que podamos comparar a aquellos piratas y a su tiempo con los nuestros, hay algo que se nos escapa. De momento, las capacidades invertidas hoy en los delitos cometidos no tienen comparación con las que hacía falta poseer en aquellos tiempos, donde no existía el reconocimiento de los derechos humanos, ni el respeto por la vida si eran capturados, sabiendo como sabían que la pena de muerte era su único destino. Al mismo tiempo, debían dirigirse a lugares totalmente desconocidos, sin puertos, sin confianza en poder alimentarse, sobrevivir o conseguir no hundirse en el camino, rodeados de enemigos, de tormentas, de caníbales, en un cascarón de madera donde los primeros competidores son los compañeros de abordajes, y cuantos menos sumen, a más se toca en el reparto, moviéndose entre conspiraciones, amenazas y peleas por el oro y por la falta de opinión o entendimiento.

Es cierto que eran auténticos rufianes, proscritos en todos los rincones donde aparecieran, siempre dispuestos a robar, matar o engañar, criminales de la peor especie, o mercenarios al servicio de cualquier capitán que les prometiese suficientes beneficios en la empresa, como para jugarse la piel a cualquier precio. Sin embargo, es igual de cierto que no fueron ellos los creadores de su época ni de las condiciones de vida de su tiempo, no fueron los que decidieron reinos, feudos o guerras contra otras naciones, decidiendo al mismo tiempo la parte que les tocaba a los pueblos que dependían de esas decisiones, y cuando se repasa la historia, no es tan difícil comprender que hoy, contando con tantos avances científicos, no estamos tan lejos de identificarnos con ellos.

La mayoría de ellos nunca volvía a casa jamás, a pesar de que otros muchos no tenían intención de hacerlo porque les estaban buscando para ahorcarles, pero el hecho de pensar que no se tiene futuro de ninguna clase, puede minar de un modo poderoso la moral, y sin embargo, aquellos piratas seguían adelante, por el oro, por la aventura, por una vida de libertad, sin leyes ni normas, sin limitaciones impuestas por banderas, religiones, tradiciones o fronteras políticas, sin protocolos sociales de ninguna clase que no fueran los que ellos mismos decidían. Y aún así, cuando habían tenido la buena fortuna de hacerse con un puñado de monedas de oro, las gastaban tan rápidamente en las tabernas o en el juego, que no tenían casi tiempo de contarlas, de modo que había que volver al mar a buscar otro puñado de calderilla para seguir sobreviviendo, y quizá en el siguiente intento se acabase su suerte, pues hay que recordar que todo el mundo les busca, y que siempre les pisan los talones, en cualquier lugar y momento, y un despiste les llevará a la muerte.

Para la mayoría de los que debieron integrar casi todas las tripulaciones, al margen de haber logrado más o menos éxitos en saqueos y abordajes, la vida seguía siendo una auténtica miseria, porque solamente participando como organizador de empresas, o como capitán de piratas, uno se podía agenciar una buena parte del botín, siempre que se siguiera con vida. Esto significa que no debieron ser dueños de un gran patrimonio, salvo un saco de marinero, algún cofre de sencillas pertenencias y la ropa que llevaban puesta, y cuando se moría en combate, todo esto era repartido entre el resto de los tripulantes, o con muchísima suerte, devuelto a sus familiares, ya que su cadáver encontrará un hueco en el fondo del mar.

Los arqueólogos siempre han encontrado restos de ellos en todo el mundo. Cada día se llevan a cabo excavaciones y descubrimientos apasionantes sobre los piratas de todas las épocas, y es que sabemos tan poco sobre ellos, que su vida y su historia puede ser comparada con los misterios del universo, aunque este pequeño universo lo tenemos aqui, en nuestro planeta, sin necesida de volar por el espacio sideral. Del mismo modo que aquellos hombres salían al mar a buscarse la vida, sin temor y sin arrugarse ante nadie ni ante nada, mantenían el secreto de sus vidas o sus hazañas, en silencio, y esto, lamentablemente, hace que hoy, siglos después, no podamos conocer la veracidad de sus leyendas. La mayoría ni siquiera sabían leer o escribir, salvo un puñado de líderes o capitanes, algunos con origen en la nobleza, y aceptaban sus destinos sin protestar ni pedir explicaciones, porque entre otras cosas, muchos no tenían otra salida, y era más cómodo pegar un sablazo o un tiro, que pasarse miles de jornadas en el campo arando y cultivando, para tener acceso a un mísero mendrugo de pan, y aún así, ser estafado por la iglesia y las clases nobles, de todos modos.

Al convertirse en piratas, aquellos navegantes ya no son siervos de señores, sino señores de los mares, ya no son esclavos de un destino, sino que escriben su propio destino con su vida y sus batallas, ya no están condenados a arrastrar una existencia sellada de miseria, carencias y abusos, sino que tienen una oportunidad de hacerse ricos, si el botín es bueno y la campaña esta bien planificada, con opciones de éxito.  Al convertirse en piratas, aquellos hombres abren rutas en el mar, conocen el planeta, hacen descubrimientos geográficos y establecen contactos con otros pueblos, razas y religiones, dando un paso de gigante en proyectos que gobiernos bien organizados, no son capaces de conseguir. La vida del pirata está plagada de peligros, dolores, enfermedades e incertidumbres, pero eso es algo que ya tenía antes de lanzarse al mar, por lo que todo lo que lleve a cabo en sus correrías, nunca le hará temer nada que no tenga que vivir en tierra de la misma manera, y como no tiene nada que perder, todo lo poco que gane siempre será un beneficio.

Pero lo más importante, lo que más brilla con nombre propio cuando les nombramos, o cuando pensamos en ellos, es su leyenda. Todo lo desconocido o lo misterioso atrae con una fuerza muy especial, haciendo que se excite la imaginación y la fantasía, haciendo que algo que es tan terrenal, algo que es tan común al resto de los hombres, alcance un poder de seducción que revoluciona todos nuestros sentidos. ¿Qué vieron y vivieron aquellos hombres durante sus aventuras? ¿Qué secretos escondían en sus mentes que nunca hemos desvelado? ¿Dónde están sus tesoros o sus vestigios? ¿Qué historias increíbles hubieran podido contarnos de sus propios labios?

Es indiscutible que muchos de nosotros daríamos lo que fuera por conocer la verdadera historia de muchos de sus personajes, sin máscaras inventadas, sin adornos, y saber qué es lo que se fraguó en las cámaras de sus barcos, cuando se reunían en mitad del mar y de la noche, a planificar los asaltos o los abordajes, qué es lo que decidían y sobre qué, cómo se organizaban y qué conocimientos poseían sobre el mundo en el que se desenvolvían y en el que luchaban. Con toda seguridad, podemos afirmar que los nombres más famosos que han llegado de alguna manera hasta nosotros, y que forzosamente corresponden a dirigentes, en lugar de a simples marineros, no suponen más que un 1% de los piratas que existieron, y que, entre los que jamás conoceremos ni sabremos su existencia ni sus nombres, debió haber auténticos héroes y guerreros del mar, a pesar de ser delincuentes.

A pesar del valor económico que poseen los objetos que siguen siendo hallados, sobretodo en oro y plata, a menudo por su valor artístico o histórico, el auténtico valor de los restos que aparecen de vez en cuando, referentes a la época de los piratas o los conquistadores, a sus vidas o a sus historias, no es realmente en dinero. A pesar de que muchas fortunas arqueológicas continúan desvelando de un modo caritativo pequeñas piezas ansiadas por museos y coleccionistas particulares, jamás podrían compararse con una carta escrita de puño y letra por cualquiera de sus capitanes, o por un mapa dibujado por alguno de sus corsarios, o por los restos de ropajes vestidos por cualquiera de sus bucaneros o filibusteros, porque todos estos objetos, sin ser de oro, son la esencia misma de aquellos que lo protagonizaron, en cuerpo y alma.

Sabemos que en el Archivo de Indias, de Sevilla, existe un auténtico tesoro en manuscritos que datan, entre otras épocas, del periodo que va desde 1530 aproximadamente hasta principios de 1800, que es el lapso de tiempo durante el cual se desarrolla la pirateria que ostenta nombre propio en su concepto más personalizado, es decir, los piratas del mar. Pero no es el único lugar que posee estos materiales. Repartidos por toda Europa, existen fondos celosamente protegidos y guardados, donde se conservan manuscritos originales de muchos de aquellos adalides históricos y legendarios, sin hacer mención de colecciones particulares desconocidas, a veces, gracias al contrabando de piezas robadas.

En virtud de ello, podemos afirmar que hoy en dia, el auténtico tesoro son los vestigios originales de aquellos que buscaban el oro y la fortuna, por todo lo expuesto hasta aqui, y porque entre los misterios más grandes que se niegan a negociar con las generaciones modernas, están las leyendas de los piratas, su historia, sus secretos, los detalles de sus vidas, los lugares que visitaron o donde dejaron su huella. Hombres que eran corruptos y mercenarios, muchas veces por necesidad, no tantas por afición o falta de escrúpulos, víctimas de su propio tiempo, como hoy día lo somos también del nuestro. Pero en nuestros días todo queda anotado, grabado, sellado, confirmado o notariado, a diferencia de la de ellos. En nuestros días solamente tiene algo de misterio la corrupción política o criminal, y los hilos de sus movimientos son sumamente vulgares.

Cuando encontramos los restos de un pecio, de una tumba o de algún objeto enterrado, de la época de los descubrimientos o de la era de la piratería, estamos abriendo la puerta del tiempo, viajando a través de un túnel emocionante que nos muestra esos misterios, que nos los pone en las manos, aunque no seamos capaces de descifrarlos del todo. Cuando somos elegidos para gozar del don de poder tocarlos y tenerlos en nuestras manos, estamos siendo agraciados con el don de acceder a los secretos que aquellos hombres se llevaron a la tumba para siempre, sin dejar constancia de ellos, y es posible que la mayoría de los que hallamos, nunca los podamos conocer. En esos momentos, nos asaltarán miles de interrogantes sobre lo que tenemos delante, y nos preguntaremos por cuántas manos ha pasado una simple moneda hasta ser descubierta en estos momentos por nosotros, o cuánta sangre ha corrido para poseerla, cuántos dueños ha tenido cada arma, o cuántos ojos han mirado y leído cada papiro y manuscrito aparecidos.

Por ello, el hecho de arrancar a los hallazgos el oro o la plata, no se convierte en una mina industrial, sino que es el legado de una memoria ancestral y llena de interrogantes que debemos proteger a toda costa, y en todo momento, que debemos valorar de un modo muy especial, con mucho entusiasmo y mucha prudencia, porque en cada pequeño trozo arqueológico encontrado, existe un diario muy grande escrito por personas que vivieron en otro tiempo, y que tienen mucho que contar, mucho que confesar o que aportar a la Historia. Esta memoria siempre estará acuñada en oro, aunque sus materiales sean de papel, de tela, de madera o de vidrio, siempre será el oro de la historia el que debemos valorar y no el metal que cobramos a precio de mercado, porque esta memoria es mucho más valiosa que todos los libros escritos o por escribir que los hombres se esfuercen en crear a lo largo de los tiempos, ya que son la prueba viva de la existencia de aquello que se sospecha o que se persigue, o de lo nunca se ha sospechado siquiera, pero que aparece un día, revelando que estuvo allí, y que pasó por allí.

Debemos seguir valorando y protegiendo esa memoria acuñada en oro que representan los vestigios de aquellos que protagonizaron un tiempo y una época, porque con toda seguridad, que tendrían mucho que enseñarnos incluso en nuestros modernos y cómodos tiempos de la electrónica digital, y de los satélites, pues mientras profanamos su recuerdo, estamos profanando nuestro derecho propio a conocer la realidad del reflejo de todo lo legendario, y todo lo fabulado a lo largo de siglos, a veces milenios, perdiendo la oportunidad de asombrarnos de lo que posiblemente podamos descubrir, en la aventura de viajar al pasado.





martes, 26 de julio de 2011

ENTREVISTA EN RADIO ADAJA

            Son las 12.05 horas de la calurosa mañana del miércoles, día 20 de julio de 2011. Entramos en el edificio del ayuntamiento de la localidad de Pajares de Adaja, en Ávila, donde se ubican los estudios de la cadena de radio Radio Adaja.

            En este pequeño pero bello municipio de la Moraña abulense, trabaja un estupendo equipo profesional que cuenta con una nutrida agenda diaria, dentro de la que podemos gozar de muy buenos espacios culturales dedicados, tanto a la tierra morañega, como a la Historia, entre otros muchos, emitiendo a través del canal 107.2 de FM, aunque podemos escuchar mejor sus programas a través de su página web, www.radioadaja.es/.

            Después de contactar con la directora de la cadena, hemos concertado una cita en sus oficinas para realizar una entrevista que tendrá lugar en el estudio, y hablar sobre la obra literaria que he publicado, “Estela Prodigiosa”, y la que está pendiente de publicación, un ensayo sobre la relación de pareja en fase de corrección.

            La entrevista fue realizada de manera magistral por la hermosa voz de su directora, Elena Vicente, que durante algo más de 12 minutos presentó las obras objeto de la entrevista, analizando su contenido de una manera exhaustiva, y dando a conocer los puntos más relevantes del proyecto.

           
             Desde aquí doy las gracias a Elena y al resto del equipo, y animo tanto a mis seguidores como a mis lectores, a conocer y escuchar Radio Adaja, que tiene por delante una prometedora trayectoria de prestigio y de calidad radiofónica. La entrevista se puede escuchar en directo en la página web de Radio Adaja, donde figura recogida en su espacio Culturama, pero aquí dejo un resumen de algunas de las preguntas que se pudieron escuchar en el espacio radiado.

ELENA: -Fernando, ¿qué podemos encontrar en Estela Prodigiosa?

FERNANDO: -En principio se trata de una colección de poemas, de estilo épico y provenzal, y artículos sociales, con contenido histórico, temas de actualidad. La obra está dividida en dos partes, poesía y prosa, con contenidos románticos, épicos.

ELENA: - Encontramos en internet un blog con muchos artículos, ¿nos da una idea el blog de lo que vemos en Estela Prodigiosa?

FERNANDO: -Si, efectivamente, en principio, lo que he recogido en el blog trata de aclarar un poco y esquematizar el contenido de la obra, y explicar algunos detalles. En el blog se pueden encontrar más artículos de la misma línea de Estela Prodigiosa, algún poema, temas de carácter histórico y temas de actualidad como Estela Prodigiosa.

ELENA: ¿Y por qué éste título?

FERNANDO: El título pretende hacer referencia más o menos, al camino andado desde que comencé a escribir, ya hace muchos años, cuando apenas era un niño, en el que vas marcando una estela, con una especie de prodigios con las composiciones, que pretendía no dejar en el olvido para que todo el mundo las conociera

ELENA: ¿Cuándo comenzaste a escribir? ¿Por dónde llegó hasta aquí Estela Prodigiosa?

FERNANDO: Comencé cuando estaba en el colegio, haciendo composiciones poco a poco, ensayando palabras, he leído poca poesía, tuve que ir ensayando a lo largo de los años, tuve que superarme a mí mismo, con el tiempo vas creando un carácter más personalizado, y las composiciones van saliendo un poco más maduradas.

ELENA:  A parte de Estela Prodigiosa, ¿tienes alguno más?

FERNANDO:  Si, tengo varias novelas históricas en proyecto, y acabo de terminar un ensayo que está en fase de corrección, de tipo más bien científico, sobre la relación de pareja.

ELENA: ¿Qué encontramos en ese ensayo científico?

FERNANDO: Lo que trata el contenido de esta obra, es desarrollar todo lo que tiene que ver con la relación de pareja, la problemática, los conflictos, recoge todos los temas que se plantea una pareja a la hora de construir una relación.

ELENA: Y para conseguir hacer un ensayo de estas características, ¿en qué se tiene que basar uno?

FERNANDO: Bueno, yo a lo largo de 3 o 4 años, he ido recogiendo información basada en lo que sienten las personas, la respuesta emocional de las personas y su psicología, a raíz de esta información actualizada, voy haciendo un estudio y creando unas teorías, con las que intento contestar a la mayor parte de los interrogantes que se plantea una pareja, cuando intenta entenderse y convivir entre ellos.

ELENA: ¿Algún ejemplo de estos interrogantes?

FERNANDO: Por ejemplo, frente a la violencia de género, los temas de donde nacen los conflictos, en qué se basan las emociones que llevan al conflicto o al éxito en la pareja, he recogido unos puntos que se basan en las capacidades personales, definidas por las bases educacionales, el nivel cultural suficiente y eficiente, y la respuesta emocional de un componente hacia el otro, esto crearía una compatibilidad, que es el componente principal en las relaciones, y es muy importante el reflejo de la otra persona para hacer que esa compatibilidad sea positiva.

ELENA: Para realizar un estudio de estas características, imagino que las fuentes de información que has de utilizar serán muchísimas.
FERNANDO: Si, a lo largo de estos años que he estado haciendo el estudio, he realizado montones de encuestas en varias redes sociales, he mantenido conversaciones con  personas involucradas en distintas situaciones, con lo que te van trasmitiendo sus sentimientos, su visión de cada caso, que te ayuda a cotejar una información bastante rica, que luego vas volcando en ese estudio.

ELENA: ¿Cuáles son los datos más llamativos del estudio?

FERNANDO: Yo diría que consisten en la psicología evolutiva  de la relación, el reflejo de una persona hacia otra, los conflictos, la compatibilidad, y la evolución de esa psicología a lo largo de un tiempo definido, es lo que marca los pasos con visión de futuro, el éxito y como puede salir esa relación, si es prometedora o si aconseja un distanciamiento.

ELENA: ¿Este estudio vale para cualquier persona en nuestro país, abulenses? ¿cómo debemos de interpretarlo?

FERNANDO:  El estudio trata de tener en cuenta a todo tipo de sociedad humana, yo creo que el género humano mantiene unas características básicas comunes a toda clase de personas, porque todos sabemos que cualquiera puede formar una pareja con cualquier persona de cualquier raza, nacionalidad, por lo que he tratado de hacer un estudio común a todo el mundo, pero está claro que hay personalidades un poco más marcadas que otras, respecto de determinados comportamientos, con lo que no se podría incluir a cada persona sobre la Tierra, por lo que el estudio intenta englobar lo más común que tienen todas las personas que existen.

ELENA: ¿Encontramos estadísticas en ese estudio?

FERNANDO:  En principio, la idea es que aparezcan una serie de estadísticas, es posible que estén repartidas a lo largo de la obra, como ya digo se está corrigiendo, se está terminando de matizar un poco, estadísticas hay pero no tengo pensado hacer un capítulo especialmente dedicado a una estadística, lo voy comentando a lo largo de la obra los datos numéricos...

ELENA: Te preguntaba por las estadísticas porque normalmente tenemos mucha costumbre de, cuando vemos estudios de este estilo.., a ver, ¿quienes son más infieles?, ¿somos mujeres?, o preguntas de ese estilo...¿se pueden responder a través de un ensayo de estas características?

FERNANDO: Se podrían responder basado en la información que yo he obtenido, por ejemplo. En datos numéricos, yo hago referencia a muchas de estas cuestiones, pero en una estadística nos referimos solo a los números, yo lo que hago es tener en cuenta esos números para deducir un poco determinadas situaciones, entonces los números son relativos a cada capítulo que tenemos en cuenta, recordemos que a nivel europeo nos informaron de que, entre países, Suecia aparece como uno de los pueblos más fieles que hay en Europa; España, si no recuero mal,  ocupa el noveno lugar...           
ELENA:  ...el verano es la época más propicia para separarse...¿estas cosas son ciertas? ¿hay estudios que hablan de esto?

FERNANDO: Si, por supuesto, hay estudios, nada más hay que ponerse a investigar en internet, y aparecen estadísticas, encuestas, datos numéricos, de todo tipo de casos, el verano yo creo que hace referencia a una serie de sucesos que vienen ocurriendo después de las vacaciones, que han creado un poco un mito, pero yo creo que de manera global, separaciones y conflictos hay durante todo el año, el verano destaca más por el hecho de tener más tiempo, se observa más al estar más relacionada la gente unos con otros, pero no debería destacar especialmente ese período de tiempo, yo creo que durante todo el año hay conflictos...

ELENA: ¿Cuándo podremos leer este ensayo científico, Fernando?

FERNANDO: Pues la idea es, hacia finales de esta año, que esté si no terminado, por lo menos corregido, intentaré como mucho que entre primeros de año y marzo del año que viene me gustaría que estuviese en el mercado.

ELENA: Mientras tanto, nos podemos quedar con Estela Prodigiosa, este libro en el que hay infinidad de artículos, de diferentes temáticas..., ¿este libro cumple algún objetivo, o solamente está destinado a personas que quieran pasar un buen rato?

FERNANDO: Bueno, el objetivo de esta obra fue cumplir un sueño, el sueño de publicar unas letras que llevaban mucho tiempo dormidas, y que merecía la pena compartir con el resto del mundo, poemas, artículos sociales, etc..., y crear una trayectoria en el mercado literario, consagrándome como escritor.

ELENA: Estela Prodigiosa, que la podemos leer cuando queramos, para pasar un buen día, o pasar una tarde de verano con una obra entretenida, muchas gracias por haber venido hasta aquí, hasta Pajares de Adaja, para contarnos en qué consiste...


            Espero que Radio Adaja siga funcionando con el mismo éxito que siempre, y dejando escuchar su voz en todos los rincones cada día, ha sido un placer poder estar con ellos y conocerlos...


            

domingo, 10 de julio de 2011

"EL SOLDADO 39"

        He compuesto muchos poemas a lo largo de mi vida, quizá un buen puñado de centenares de ellos, y todos los versos que he compuesto, recitan vivencias o sueños reflejados con más o menos realidad, aventuras o pensamientos nacidos al albor de algún momento de mi vida. Cada poema es único, no existe en ningún lugar del planeta otra composición que sea idéntica a cada uno de estos poemas, y en esa esencia han sido publicados y compartidos con el resto del mundo.

        Sin embargo, existe un solo poema de los que aparecen en la obra "Estela Prodigiosa" que tiene un hermano casi gemelo, y afirmo que es casi gemelo, porque se trata de la única composición que he escrito a lo largo de mi vida que posee otra versión del mismo, parecida, pero no igual. La versión publicada aparece en la página 189 de mi libro, que lleva el número romano XLVIII, y pertenece a la segunda parte del Libro Segundo, el cual recoge las composiciones escritas bajo el título de Grandes Poemas, pero la versión clandestina de éste único poema fue creada tiempo antes que su hermano publicado en 2010, por lo que podemos confesar que éste poema es el antecesor del que se puede leer en la obra editada.

        La razón que pudiera explicar que esta composición haya vivido en la sombra, y no haya sido publicada en lugar del que se encuentra en la obra salida a la luz, reside en que, tanto el contenido como el significado de esta composición, podría ser reflejo de varios puntos de vista diferentes, y la visión esquematizada para componerlo, pasaba en su día por una labor compleja para considerar lo que es y lo que no es, a la hora de plasmar sentimientos y emociones distintas, y dejarles marcados con letras.

        Ahora, tantos años después, cuando el joven hermano perdido de éste poema ha visto alcanzar la luz a su otro yo, y ha salido por fin al escenario, quiero compartir con el resto de los lectores la otra versión guardada de este poema, a fin de que pueda llenar un momento del espacio de cada persona, con la esperanza de que cumpla la misión que mi pluma le encomendó en su momento, cuando fue creado. Para todos vosotros.

El soldado 39
escribió una triste
canción,

nació en un campo
de batalla
al amparo de un cañón,

el soldado 39
era una leyenda
perdida,

le colocaron
una corona,
una espada
y una espina,

era el gladiador
de los cielos
llevaba siempre
esta herida,

el soldado 39
vendió su corazón,
su mente
estaba deshecha
al igual
que su nación,

y sus pasos
le llevaban
a cometer
una traición,

por ello Dios
que le escuchaba,
le hizo su gladiador,

"ahora lucharás
por siempre
y siempre serás
vencedor,

porque los ángeles
nunca mueren,
son los hijos
de mi legión,

pero no pueden
enamorarse,
esa es mi condición".

12 de diciembre de 1996.
       

domingo, 5 de junio de 2011

BAJO UNA MISMA BANDERA

            He oído decir en más de una ocasión que solamente hay una motivación más fuerte que la religión, y que ayuda a los hombres a luchar a favor o en contra de sus emociones, es el patriotismo.

            Sin embargo, a día de hoy, hay lugares en que ese patriotismo se ha perdido o al menos ya no existe como lo hizo en pasadas épocas, quizá porque en el presente tenemos puesta la mente en otros ideales más importantes, porque no tenemos tiempo para preocuparnos de esas tonterías, o quizá porque vivimos en una sociedad evolucionada que ha logrado al fin deshacerse de esas cadenas que la obligan a sufrir por cuestiones no deseadas, o no comprendidas, que para muchas personas tienen tan poco fundamento, a pesar de que, de una manera imparcial, y sin saberlo, posiblemente sea un sentimiento del que depende nuestra vida y nuestra seguridad.

            En mi trayectoria vivida he tenido la oportunidad de estar en ambos lados, en el lado patriótico, y en el lado rebelde, y por extraños caprichos del destino, he crecido más patriota aunque he sido y aún soy tremendamente rebelde. Mi forma de ver a mi país y a los valores que éste representa, es posible que resulten extraños en la sociedad que me rodea, puesto que guardo unas ideas bastante conservadoras, pero me hace sentir bastante bien el hecho de pensar como lo hago, y me hace vivir feliz a pesar del entorno en el que vivo, ya que puedo afirmar con total convencimiento, que estas ideas están alimentadas por unos principios que han visto engrandecer mis capacidades personales, hasta tal extremo, que me han preparado para vivir el mundo en cualquiera de sus facetas, y de sus transformaciones, por muchos cambios que éste pueda sufrir, sin que éste hecho me haya degradado lo más mínimo.

            Cada día que amanezco, me duele ver cómo a diferencia de otras naciones, mi país se ve envuelto en diferencias políticas que lo llevan a deshacerse en pedazos poco a poco, configurando una lucha de ideales y de intereses que lo desgastan y lo empequeñecen ante los ojos de sus ciudadanos y ante el mundo entero, y me veo condenado a observar, impotente y con cierta envidia, cómo otras naciones crecen y evolucionan culturalmente, económicamente y políticamente, mientras mi reino acepta ingenuamente y con estúpida magnanimidad, verse reducido al concepto de tribu superviviente, amueblada por un mosaico de subculturas que solo buscan en ella dejarla seca a fuerza de mamar de sus viejas tetas, sin preocuparse a cuántos hijos es capaz de alimentar, y si ha tenido la oportunidad de poder alimentarse antes, para no morirse de hambre.

            Pero en éste año 2010, durante unos días, algo cambió en el corazón y la mente de los españoles, algo nació y floreció de un modo extraño, quizá místico, lo que me lleva a pensar, que es posible que Dios sintiera la necesidad de sembrarlo y que su fruto, como han venido buenas lluvias, creciera con fuerza en el espíritu de ese inocente pueblo español. Estábamos disputando el Mundial de Fútbol 2010, en tierras de Sudáfrica, en el culo del mundo occidental, perdidos de la mano de la civilización conocida y por conocer, pero no de la mano del resto de la humanidad, que nos seguía día a día sin perder detalle de nuestras proezas, por desgracia, las únicas de las que ya somos capaces.

            Yo no soy muy futbolero. De hecho, puedo asegurar, que hace muchos años que me dedico a mejores cosas que a vegetar mirando a once estúpidos, persiguiendo una bola en mitad de un prado. La verdad es que me apasiona la vela y el submarinismo, o dicho de otro modo, el mar, también la montaña, y si soy sincero, nunca veo fútbol ni encuentros deportivos de ninguna clase en la televisión, pero después de unos días, al ver a esos muchachos esforzarse tanto por llegar al final, al ver a aquellos jóvenes luchadores correr como locos para lograr el trofeo, comencé a experimentar la sensación de que estaba más cerca de ellos, de que deseaban ofrecer algo al resto de los españoles, y empecé a prestarles atención, porque me estaban abriendo el arca del patriotismo. Comencé a sentir que algo de mi estaba allí, junto a ellos, y comencé a darme cuenta de que por todas partes se alzaba la bandera española, y que todos mis vecinos la llevaban con entusiasmo, con alegría, con orgullo, y aquello me satisfacía enormemente.

Volvíamos a ser un pueblo grande como en sus mejores épocas imperiales, con esa fuerza y esa grandeza que siempre nos ha caracterizado, pero lo más importante de todo, fue que allí, junto a ellos, estábamos todos, a pesar de encontrarnos a miles y miles de kilómetros de ellos. En aquel trozo de prado verde, no solamente corrían ellos para alzar a hombros a España, sino que corríamos todos, desde nuestros hogares, desde cada bar del barrio, desde cada plaza de cada ciudad…..y esa unión, ese grito multitudinario nacido de millones de gargantas, con el mismo origen de nacimiento, era la fuerza de España, mi país, que estaba allá con ellos, mientras ellos luchaban por todos nosotros, para ofrecernos la gloria con su esfuerzo. Eso, en aquel momento, también era patriotismo.

            A decir verdad, solamente fui testigo de la semifinal contra Alemania, y de la final contra Holanda. Me perdí el resto del ascenso, el resto de los partidos, que hasta aquel instante, eran para mí otros partidos más como el resto de los que se disputan todo el año,  pero nunca me he sentido futbolero como en ésta ocasión, y me alegré tanto de verles triunfar como los más aficionados, y entonces me pregunté qué me pasaba…si el fútbol me importa un bledo.

            Pero ahora sí sé lo que me ocurría. He visto a un país entero estar pendiente de 23 muchachos, españoles, sudar y luchar detrás de un vulgar balón para llegar al final de una competición, pero al hacerlo, estaban llevando consigo a muchos millones de españoles con ellos, y al mismo tiempo, a miles de millones de personas en todo el mundo. Ellos solos, fueron capaces de robar la atención a todo un planeta entero, pero lo más importante es que, en ése espacio, unieron a todos los españoles que estaban desunidos, logrando dibujar una sola imagen para todos con su papel.

            Y de pronto, durante aquellos días, ya no había nacionalidades en España, ya no había fronteras, ya no había intereses políticos ni diferencias regionales. De pronto, todos los corazones latían en el mismo idioma, pendiente de sus jugadores, pendiente del resultado de sus hermanos en el campo de batalla del mundial. De pronto, todos los españoles eran iguales y sentían igual ante el resto de los españoles, hermanados bajo un mismo grito de guerra, identificados con los mismos colores rojo y gualda, olvidando de dónde vienen, dónde han nacido o en qué lugar de España viven, trabajan o salen de paseo los domingos, porque todos existían bajo una misma bandera…

            Todos los españoles, en todos los rincones del mundo, cantando un mismo himno, con una misma voz, hacia el universo, levantando las manos hacia el cielo para arropar un mismo sentimiento nacional, que rompe todas las barreras impuestas por personajes falsos y mentirosos, que quieren ver a España y a los españoles enfrentados y separados por catecismos engañosos y sin fundamento.

            Mientras estaba allí, mirando al resto de los españoles gritar a mi alrededor, nombrando a su país, sin insultar su bandera, orgullosos de quiénes son y de lo que son, orgullosos de su tierra y de lo que esa tela oficial significa, sentí ganas de llorar, y pensé que, en el fondo, aún no se ha perdido España, y que es gracioso que hayan tenido que ir hasta aquel lejano lugar un puñado de españoles para demostrarnos a nosotros mismos lo que en el fondo somos y deseamos ser y sentir, y que, si no lo hubiesen hecho, es posible que nunca hubiésemos descubierto esa emoción. Y entonces, en aquellos momentos, mirando a mi alrededor, y observando la emoción de las personas, que aceptaban aquella imagen unida y fiel, me pregunté ¿por qué no siempre es así? ¿por qué no somos un solo pueblo en lugar de muchos distintos?

            No era un equipo aislado, ni era un equipo local o regional, ni tampoco era un equipo extranjero para nosotros, era nuestro equipo, el que nos representa en el mundo, éramos un poco todos nosotros, niños y grandes, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, pero ante todo, españoles, aunque para mi no era fútbol, no eran jugadores, era España y el carisma español, la grandeza de mi pueblo y de mis hermanos llevada a lo más alto, y podría darse la circunstancia de que yo estuviese mirando lo mismo que el resto de españoles pero con otros ojos, que ven otra imagen distinta de la que ven ellos. Estaba viendo un país unido, que aupaba aquellos valores con los que yo convivo cada día del año en mi sencilla vida, doliéndome de pensar que soy de los pocos que quedan que conservan semejantes ideas y valores, en una sociedad perdida y podrida, pero ahora sé que no tiene que ser así, que solo somos un pueblo dormido, pero un pueblo que permanece junto, y que es español de verdad.

            Seguramente cuando pasen unos días, todo volverá a la normalidad, los futboleros seguirán viendo fútbol, los fanfarrones seguirán maldiciendo a España, y los vagos seguirán viviendo de este país sin dar ni golpe en todo el año, pero al menos, yo he visto por una vez en mi vida, que cuando es necesario, los españoles son capaces de permanecer unidos, y que en el fondo, esa bandera sigue siendo como la voz de una madre, que solo necesita abrir la boca, para que sus hijos la abracen con todo su calor.

            Hoy me siento un poco más satisfecho de España y de los españoles, y cuando salga a la calle les miraré con otros ojos, porque podré decir que he visto a mi pueblo unido ante el adversario al menos en una ocasión, y que esa ocasión fue premiada por un jurado, silencioso y exigente, que miraba cómo los chicos de mi país lograban una gloria planetaria para el resto de los españoles que les esperaban aquí, en su tierra. Sé que todos ellos también se sienten orgullosos como yo de su hazaña, y que la vamos a recordar durante mucho tiempo.

            Después de esos días, he visto volver la calma y la rutina a las calles de mi ciudad, las mismas calles donde saltaron, gritaron y ondearon varios miles de almas de muchos de estos españoles, congratulados en un mismo himno, durante un puñado de horas.

 Cuando paso de nuevo por esas calles, que ahora están tranquilas, y que parece que nunca han celebrado esa victoria, veo a todos aquellos vecinos que se sintieron orgullosos por unos días de mi país, de ese único país que tienen, fabricando un patriotismo que ha tenido que nacer de un acto tan simple como un partido de fútbol, para recordarnos que estamos juntos y que somos grandes, muy grandes, más grandes de lo que nunca habíamos imaginado, aunque soy consciente de que es necesario recordar de vez en cuando a este pueblo, que somos y existimos todos, bajo una misma bandera.
                                                                                                                           
                                                                                                                  17 de enero de 2011.

sábado, 7 de mayo de 2011

EL PERFIL DE UN ASESINO.

         La historia de la delincuencia siempre ha sido un mundo aparte. Las motivaciones, las razones y las convicciones, tanto psicológicas como idealistas para cometer todo tipo de actos en este mundo, no tienen ni límite ni parangón de ninguna clase, a pesar de que se podrían debatir hasta el fin del mundo, sin llegar a concluir jamás en una explicación convincente.

            Los expertos siempre han alegado que la pobreza de los pueblos, la ignorancia y las necesidades más cruciales, son el caldo de cultivo de todo tipo de delincuencia, canalizado a través de la impotencia humana para salvar situaciones difíciles o imposiciones de supervivencia que no dejan opción para otros pasos. Dependiendo del país, el momento o las circunstancias, esa delincuencia puede llegar a destacar en un determinado lugar, o ser solamente el reflejo de una realidad repetitiva a lo largo de la historia de los hombres, con mayores o menores repercusiones, o con matices más o menos personalizados.

            En la antigüedad, podemos encontrar ciertos casos de delincuencia que tienen explicación mediante el estudio de una época en la que no existían otras maneras de sobrevivir, o en la que era el único modo de encontrar un papel propio en el mundo en que se vivía, tal como la vida de los piratas, los mercenarios, los bandoleros, etc, pero hoy en día, la delincuencia tiene aspectos más variados, más sofisticados y mucho menos excusables, y desde luego, la peor cara de la delincuencia actual, es lo más alejado de aquellos bandidos románticos que nos podamos imaginar.

            Los políticos de la mayoría de los gobiernos del planeta, intentan siempre mostrar un ambiente equilibrado en sus mandatos, que lleven a pensar que el trabajo se está haciendo y que se está haciendo bien, para que sus cargos no se vean cuestionados en el asunto de la justicia y la paz social, pero esto siempre es un tema cubierto por un velo de dudas, y el verdadero problema comienza cuando ese velo se descorre, y aparece al otro lado la cara más tenebrosa del ser humano.

            A lo largo de las últimas décadas, sin embargo, hemos estado asistiendo a un giro evolutivo de la delincuencia, que utiliza las mejores tecnologías y los mejores recursos modernos para llevar a cabo delitos que antes estaban vedados a la mayoría de los delincuentes, y que hoy puede protagonizar cualquier pringao de cualquier barrio común, puesto que la era actual pone a disposición de todo el mundo un repertorio impresionante de herramientas de todo tipo, tanto materiales como legales para que todo el mundo haga lo que le da la gana sin ninguna clase de limitación.

            La supresión de las fronteras, la corrupción política a nivel mundial y la polémica sobre los derechos humanos, han terminado de preparar la huerta perfecta para una delincuencia que tiene todas las pintas de catastrófica, y que siembra el caos allá por donde pasea de un modo espeluznante, y como todo el mundo bien sabe, va en aumento, superando sus limitaciones y dividiendo sus dificultades, pero aún así, siguen existiendo personas honradas, trabajadoras y que continúan creyendo en la justicia y en el equilibrio social, esperando pacientemente que todo vaya bien, que las personas que les rodean les respeten, a ellos, a sus familias y a sus patrimonios, y acudiendo al trabajo diariamente, como héroes que aguantan dentro de un templo que se derrumba sobre sus cabezas, renunciando a mayores placeres y comodidades, por creer en una vida más sana y más tradicional.

            Sin embargo, los tiempos están cambiando. Cada día es más difícil aguantar el tirón y seguir adelante sin mirar alrededor y preguntarse si estamos haciendo bien, o debemos dar un paso más y sumarnos a la guerra que se desarrolla en este mundo perdido, corrupto y sin solución de ningún tipo. Cada día caen héroes que se rinden a las evidencias de una vida agotada y sin más energías para continuar con la farsa del ambiente en que viven, teniendo como excusa que son víctimas y que ya no conceden más cuartel a quien pretende destrozar sus vidas. Y entonces se confunden los conceptos, y los ciudadanos tranquilos pierden la compostura, y piensan en equilibrar la balanza de una sociedad que no les ha respetado, que no les ha tenido en cuenta, que no les ha preguntado a la hora de elegir carnaza para la pira del sacrificio, y deciden convertirse en jueces, cambiando el papel de condenados por el de verdugos.