viernes, 16 de septiembre de 2011

TELEPATÍA, ¿MISTERIO O FALSEDAD?

 
            Este mundo está abarrotado de cosas curiosas, copiosamente amueblado de sucesos y de casos que ayudarían a escribir docenas de libros y novelas de misterio, pudiendo afirmarse, que la realidad más oculta es posible que supere a todas las películas de terror que se puedan rodar en el cine, a pesar de que suelen pasar totalmente desapercibidas para las personas, y entre ellas se encuentran algunas capacidades humanas de las que no se suele hablar casi nunca, que no suelen aparecer en los noticiarios, o que jamás saltan a la vista como titulares en la prensa, aunque sí ocupan de vez en cuando portadas en revistas especializadas en investigación científica, o en revistas relacionadas con lo oculto.

            Entre las capacidades especiales que se atribuyen a algunas personas, y que coexisten de manera escondida y nunca confirmada del todo, entre supuestos depositarios de ellas, contamos con la telepatía, la telequinesia y la capacidad de premonición, pero son características difícilmente apreciables, que no se asemejan a la belleza, la habilidad, la inteligencia o la fuerza física. No destacan a simple vista, y teóricamente, son difíciles de detectar en las personas que supuestamente las poseen.

            El hecho de que estas capacidades escapen al control o a la comprensión humana normal, obligan a pensar en principio que se trata de leyendas urbanas, de invenciones creadas hace mucho tiempo para adornar este mundo repetitivo y superficial, pero....¿realmente es así?, ¿son invenciones esas capacidades humanas especiales?, queremos centrarnos en la telepatía, que es la transferencia de pensamientos o sentimientos entre dos individuos, a distancia, y sin mediar la intervención de los cinco sentidos humanos, formando una de las diferentes clases de percepción extrasensorial conocida.

            Si saliéramos a la calle para hacer una encuesta y nos dedicásemos a entrevistar a personas sobre este tema, con bastante seguridad que la mayoría no sabría de qué estamos hablando exactamente, y los pocos que lo conocieran o que hayan oído hablar de estas capacidades, no están seguros en qué consisten, por eso siempre se ha considerado un conocimiento oculto, a pesar de que forma parte de la naturaleza humana, pero se puede decir que es una ciencia proscrita para algunos investigadores, dentro de la psicología, puesto que su esencia pasa por algo no confirmado, no demostrado del todo, pero es una materia de estudio normal y aceptable para la parapsicología, sin embargo, hace ya mucho tiempo que sabemos que está ahí, y que existe.

            A lo largo de mucho tiempo, han existido ocasiones en las que se ha filtrado información sobre técnicas que aseguraban poder traspasar la visión humana más sencilla, o adelantarse a la capacidad de deducción del resto de los humanos, pero esto no es exactamente algo de ficción. Cuando algo ya ha ocurrido, y alguien afirma que sabía que iba a ocurrir, suena irónico y hasta cómico, pues es obvio que, una vez que algo es conocido, todos lo podíamos haber previsto. La cosa comienza a hacerse interesante en aquellos casos en que es posible demostrar con cierta antelación que esa capacidad funciona, que es real, que no es un chiste ni una invención, y lo curioso es que esto tiene una imagen auténtica, y existen casos famosos en nuestra historia, que pretenden haber dejado su firma ante algunos sucesos que marcaron huella para la eternidad.

            Hacia 1953, existió un programa en EE. UU. iniciado por Allen Dulles, el entonces director de la CIA, y conocido como proyecto MK-Ultra, que supuestamente consistía en desarrollar una terapia de interrogatorio para espías, sin embargo, el programa evolucionó y ahora sabemos que entre los objetivos secretos que encubría, se encontraban los experimentos llevados a cabo en relación con la telepatía, la cual creían que podía ayudar a filtrar información sobre los programas rusos internacionales de defensa y contraespionaje. Nunca se han llegado a conocer los resultados del supuesto programa, pero sí se sabe que a raíz de él, murieron varias personas y otras desaparecieron, aunque por supuesto la agencia estatal lo negó todo, y siempre han circulado rumores que extendieron la sospecha de que hubieran obtenido algún pequeño resultado, después de forzar las condiciones que llevaban a desarrollar la capacidad telepática.

            Quizá lo que llevó al equipo de Dulles a invertir tiempo, dinero y esfuerzos en un trabajo clandestino, casi a espaldas del gobierno americano, a investigar sobre las capacidades extrasensoriales de la telepatía, tenga su origen en un extraño suceso que ha quedado casi como una especie de leyenda dentro del mundo de los espías, cuando comenzó la fase dura de la guerra fría. Parece ser que un espía que colaboraba en determinados trabajos de información, comenzó a tener visiones algo fuera de lo normal, en las cuales fue capaz de observar, a través del subconsciente, una base secreta rusa en mitad de la congelada estepa siberiana, oculta y desconocida incluso para el pueblo ruso desde hacía muchas décadas. Como había sido testigo de esas visiones en varias ocasiones, lo confesó a sus jefes, algunos de los cuales estaban integrados en el proyecto MK-Ultra, y se puso en marcha una prueba bien controlada para confirmar que veía algo que fuese relevante. Una vez se le preparó al agente en condiciones óptimas para volver a conectar con las visiones, estuvo varias horas describiendo la base entera, con sus instalaciones, radar, hangares, almacenes y oficinas, tanto por dentro como por los exteriores, y el resultado fue extraordinario. Meses después, los satélites confirmaron la noticia, haciendo de paso fotografías aéreas y con infrarrojos, mostrando cada detalle que coincidía con la versión del agente. Entonces, se puso en marcha la investigación, para intentar desarrollar la telepatía con varios miembros que reuniesen algunas dotes necesarias, a juicio de los científicos, para alcanzar el mismo potencial.

            Se han explicado y publicado muchos casos de casos telepáticos a distancia, intentando destacar que funciona con cierta prioridad en las mujeres que en los hombres, y que los hermanos gemelos mejoran la comunicación entre ellos por encima de las personas desconocidas. Sería el caso de las gemelas de Redován (Alicante), las cuales se ponían mentalmente de acuerdo a muchos kilómetros, para hacer las mismas cosas en los mismos momentos, o el caso de Murillo del Rio Leza, en La Rioja, donde dos hermanas de 4 años, separadas por 16 kilómetros de distancia, experimentaron un caso curioso cuando una de ellas se quemó con una plancha, y a las dos les apareció un moratón idéntico en el mismo lugar. Pero los casos aparecen datados desde hace mucho más tiempo. En 1898, Morgan Robertson, publicó una obra sobre el naufragio de un transatlántico llamado Titán, que predecía el hundimiento del Titanic en 1912, ¿casualidad o premonición?

            No es el único caso sobre el famoso hundimiento, ya que se conserva una carta de Alfred Rowe, británico de 59 años y pasajero del Titanic, que trasmitió su idea de que el barco no iba a llegar a puerto, aunque se ha asegurado que uno de los más famosos hombres que anticipó la tragedia de 1912, fue el escritor Julio Verne.

            Uno de los investigadores más dedicados a esta ciencia es el doctor Frederic William Henry Myers, al que se atribuye el primer uso de la palabra telepatía, en 1883,  el cual investigaba casos paranormales relacionados con la parapsicología. El doctor Robin Fletcher, recogió un estudio sobre esta ciencia en su libro “Sorprendentes Casos de Telepatía y Alucinaciones”, en el que recoge interesantes historias.

La telepatía se estudia, se presiente y se investiga, pero al margen de los casos conocidos, y de los conocimientos sobre ella, debemos preguntarnos cómo funciona realmente, y qué resultados nos pueden ayudar a creer en ella, o hacernos dudar de tan curiosa ciencia o capacidad. El proceso de trasmisión de pensamientos es automático, haciendo que imágenes o ideas aparezcan en nuestra mente, a mucha distancia, y los expertos lo relacionan con un principio de identificación entre seres que, o tienen algo muy en común, tanto genéticamente, como de afinidad, o están interconectados de algún modo por hilos invisibles y desconocidos para la ciencia, ya que se trata de algo realmente impresionante.

Si este tipo de comunicación se pudiese desarrollar de un modo práctico, sería el avance humano y tecnológico más importante de la historia de la humanidad, constituyendo el medio más eficaz, seguro y rápido para ponerse en contacto con alguien, y al mismo tiempo serviría para evitar muchos errores humanos y controversias a nuestro alrededor, al mismo tiempo que permitiría eliminar las barreras del idioma, sin embargo, es algo que se antoja un tanto difícil de conseguir y de llevar a cabo, ya que las características exigidas son poco menos que imposibles de reunir en todas las personas a la vez, además de que está sujeta a varias condiciones que son distintas, no solamente en cuanto a capacidades físicas, sino también en cuanto a capacidades emocionales. Veamos por qué.

Al margen de todos los programas de investigación que se hayan llevado a cabo, y de las diferentes características y protocolos que se concedan a la telepatía, existen una serie de datos comunes, que definen cómo funciona esta capacidad, rompiendo todo tipo de especulaciones que hagan destacar determinados casos, y que en ocasiones los contradice de un modo relativo, a pesar de los logros observados en laboratorios y universidades de todo el planeta.

La personalidad de una persona con capacidad extrasensorial de telepatía, suele ser una persona que ha trabajado con la mente a lo largo de la mayor parte de su vida, de manera autónoma, voluntaria y automática, suelen ser muy observadores y conceden una gran prioridad a la planificación y proyecto de cada detalle de todo lo que hacen cada momento, de manera que cada gesto y cada movimiento, para estas personas, han de tener un reflejo previsto y estudiado en su cabeza antes de ser llevado a cabo. El hecho de trabajar mucho tiempo y de un modo muy activo con la mente, predispone el cerebro para amplificar sus capacidades de pensamiento, y se llega a obtener un desarrollo de la capacidad de conocimiento del entorno en que se mueven, con una gran ventaja a la hora de prever movimientos, pensamientos o sentimientos del resto de las personas.

A veces estas personas se muestran un poco reservadas o introvertidas, aunque esto no imponga que sean antisociales, y la mayor parte de las veces suelen construir sus propias ideas sobre el mundo que les rodea, a pesar de que vean una imagen totalmente distinta de él, de la que en realidad tienen. Habitualmente desean comunicar al mundo lo que ven o lo que sienten, pero también es habitual que sean rechazados, no creídos o puestos en duda, especialmente cuando lo que cuentan resulta un poco extravagante o fuera de lugar ante las personas, que es uno de los componentes que visten a algunas personas que integran la lista de telépatas, con un halo de desconfianza.

La telepatía se basa en la energía de ondas parecidas a las de radio o televisión, y circulan a través del aire de una manera bastante similar, con la pequeña diferencia que representa que el subconsciente no encuentra barreras naturales como ocurre con las ondas hertzianas, que es lo que guarda el misterio de esta capacidad, ya que nunca se ha logrado desentrañar la naturaleza que genera una eficacia tan extraordinaria de emisión y recepción, teniendo en cuenta que el cerebro, teóricamente, es una fuente débil de ondas hacia el exterior. Podríamos afirmar que la mente genera su propia energía en virtud de la naturaleza que poseen las neuronas, que actúan como pequeños elementos energéticos independientes, y sus mecanismos generan esas ondas, que permiten la comunicación con otra persona, a través de pistas hasta ahora algo desconocidas y misteriosas.

Para que la mente pueda emitir esas ondas, han de existir las características idóneas, tanto físicas como emocionales, que permiten que la persona esté preparada para generar esas ondas de una manera eficaz, y debemos considerarlo algo así como el embarazo de una mujer, según el cual, es necesario que la naturaleza modifique ciertos órganos y ciertas respuestas físicas, para que se produzca un feto. Del mismo modo, la mente necesita determinadas herramientas para que se pueda generar una emisión con la suficiente fuerza y calidad, que sea trasmitida de un modo extrasensorial a otra mente con las mismas características y facultades. Esto nos sugiere que habitualmente, un telépata puede estar generando emisiones en muchos momentos, pero que no pueden ser recibidos por las personas que lo rodean, si no están facultadas para ello.

Sin embargo, el viaje que realiza una imagen, una sensación, una idea o un sentimiento, no lo hace tal cual y ya está, es imprescindible que la mente receptora esté interconectada en tiempo y forma para acogerla y descifrarla, de modo que también habrá momentos en los que, una mente preparada no capte el mensaje telepático de otra mente potencialmente similar. Esto puede ocurrir por muchas causas, entre ellas, presiones emocionales fuertes que no permiten la entrada en el subconsciente, falta de salud, agotamiento físico, edad avanzada o falta de concentración en momentos oportunos, por lo que es necesario, para que se filtre un mensaje, que ambas mentes se hallen libres de contaminaciones de cualquier naturaleza, tanto humana como del exterior; científicamente, siempre se ha creído, que esas facultades se pueden fabricar o desarrollar para entrenar una persona emisora o receptora, de manera que sea posible su uso para determinados trabajos de comunicación, pero en la práctica esto no es tan fácil, ya que en principio, necesitamos conocer bien el proceso que siguen los mecanismos telepáticos, sin entrar a profundizar en términos puramente científicos, ni resultados fisiológicos complicados.

Las comunicaciones, sean del tipo que sean, contienen información, y esta información está alimentada por datos, casi idénticos a los que engordan la información digital informática, con lo cual podemos decir que al estar compuestos de algo material, aunque sea muy pequeño e imperceptible, ocupa un determinado espacio, en éste caso un espacio mucho más pequeño que el que ocupan los unos y ceros de una lectura digital informatizada, pero con una respuesta mucho más eficaz y rápida, aunque menos ponderable, porque sabemos que el funcionamiento de las neuronas humanas, es muchísimo más avanzado que la informática que hemos creado. El hecho de que ocupe un espacio es la característica más relevante de la comunicación telepática, porque es lo que marca precisamente el funcionamiento que lleva a cabo, dentro de las mentes de las personas que lo utilizan. El lugar donde se depositará esa comunicación, para poder almacenarla y leerla, exige de manera escrupulosa que no se encuentre ocupado por nada que limite o prohíba ese trabajo, o dicho de otro modo, la mente ha de estar vacía o casi vacía, en el momento en que una comunicación llega a ella, para que pueda entrar y ser analizada.

Esto significa que cuando una de las mentes genera una emisión, y la mente se halla ocupada con pensamientos, del tipo que sean, no es posible llevar a cabo la entrada de esa comunicación telepática, porque el espacio mental requerido para ello, ya está cerrado por otra información distinta. La naturaleza de la información de un mensaje de telepatía, en datos digitales informáticos, ocuparía un espacio enorme por la sencilla cuestión de que, una trasmisión telepática puede llegar a generar una cantidad de secuencias tanto de imagen real, del pasado o del futuro, como sonidos, ideas, pensamientos, sentimientos, miedos propios o ajenos, valoraciones emocionales propias o ajenas, sin contar los datos que deberían generar la velocidad de trasmisión y la calidad de la información. En cambio, en el cerebro, todo esto, por muy grande que sea, se genera en menos de una fracción de segundo, y puede ocurrir a miles de kilómetros de distancia, viajando como mínimo a la velocidad de la luz. En ocasiones, varias o muchas personas están interconectadas, y se genera en todas y cada una, la misma comunicación, en el mismo tiempo y a distancias muy grandes, unas de otras.

Cuando muchas personas han generado o han sido testigos de visiones muy largas, o proyecciones completas de historias que van a ocurrir, o incluso que ya han ocurrido hace mucho tiempo, y que ellas, muchos años después, vuelven a ver en su mente, han estado sometidas a un estado en el que gozan de una energía mucho mayor, como cuando están sumidas en un sueño profundo, de modo que toda la energía se canaliza hacia el subconsciente, para alojar y analizar la información que está siendo recibida, con una mayor ventaja que cuando estamos cansados, nerviosos o preocupados por algún problema. Pero es obvio, que la telepatía tiene lugar mientras estamos despiertos también, y puede ocurrir mientras trabajamos, comemos, andamos por la calle, hablamos con otra persona, o hacemos cualquier tarea sencilla. Solamente necesitamos estar abiertos mentalmente en las condiciones idóneas, para que la imagen aparezca en nuestro cerebro automáticamente, como un flash espontáneo y repentino, y la podemos ver y analizar del mismo modo que vemos y analizamos lo que estamos mirando con los ojos delante, o lo que escuchamos sonar al lado. Momentos después, experimentaremos que algo ha entrado en nuestra mente que antes no estaba, y entonces, sabremos que es algo que ha llegado a ella desde fuera, generado por otra mente, o por una memoria lejana y latente, que flota en el aire gracias a ondas que nunca se han extinguido.

En este sentido, no es necesario que estemos interconectados con las personas de manera genética, como afirman algunos científicos, ni tampoco que seamos familiares cercanos de un modo obligado. La telepatía se genera entre personas que no se conocen de nada, a veces que nunca se conocerán jamás, o que pertenecen a familias totalmente distintas y de orígenes muy alejados, que están vivos en ese momento, o que han existido hace décadas, y tal como se ha demostrado, también puede ocurrir con personas que aún no han nacido, y a las que les falta mucho para que esto ocurra, pero que emiten y reciben ese tipo de ondas con una eficacia y funcionamiento que escapa a la ciencia moderna, pero que ocurre, y que es tan real como lo que vemos y tocamos cada día de nuestra vida. Como es una capacidad que goza de niveles mayores y menores, muchas personas que lo experimentan a niveles muy bajos, no están seguras del todo de que les esté ocurriendo, y no lo valoran, olvidándolo al día siguiente.

La edad es un parámetro que afecta a la telepatía por el simple hecho de que, con los años, la energía generada en la mente y la que posee el cuerpo, de manera natural, afectan a la calidad de la capacidad extrasensorial, contaminando la emisión y recepción de mensajes, al mismo tiempo que fallan otras capacidades como la memoria y aumentan los miedos, con lo cual las trasmisiones llegan muy empobrecidas o faltas de calidad, haciendo que de momento, la telepatía se encuentre limitada a un tiempo límite para los humanos. Sin embargo, a lo largo de una vida, podemos recibir miles de trasmisiones, en todo momento y lugar, buenas y malas, del futuro, el presente o el pasado. Algunas nos dejarán indiferentes, como la visión de una persona que conduce tras de nosotros y sabemos con antelación que va a torcer a la derecha o a la izquierda, antes de que lo haga; otras nos dejarán huellas profundas, como aquellas que nos muestran la muerte de alguien, un accidente o la boda de nuestro amigo con la mujer de la que está locamente enamorado; en ocasiones seremos capaces de adivinar pensamientos de la persona que nos mira enfrente, y a veces, palabras de alguien que existió hace trescientos años, o que está en su casa al otro lado del planeta, pero en todos los casos, funcionaremos como antenas de radio que captan trasmisiones a través del espacio y del tiempo, las decodifican, las leen y las analizan.

Todo esto nos pone de manifiesto que, en principio, existe un medio de comunicación impresionantemente avanzado, muy superior a todo lo conocido o lo inventado jamás, que se halla en nuestro propio cerebro, que funciona realmente pero para el que no estamos aún preparados ni entrenados, y que, sin embargo, nos muestra constantemente sus indicios y sus señales. La naturaleza de esta facultad tiene su principio y su fin en nosotros mismos, en nuestra propia esencia, es generada y atascada en nuestro propio ser, que actúa como máquina viva para crear la comunicación, sin necesidad de baterías, chips, cables ni coberturas de ondas, y de momento es observada todavía como algo de ficción, algo que se ha fabricado en el cine para entretenimiento de los humanos.

Por otro lado, es posible que una de las ventajas de la telepatía, consista en que no se pueda desarrollar de manera fácil y sin fronteras, ya que, conocida la naturaleza humana por convertir todo en un negocio, podría darse el caso de que, en un lejano futuro, de no ser así, los hombres continuasen creando compañías de comunicaciones parecidas a internet, pero con unos límites hacia la intimidad y los secretos que nos rodean, mucho menores, haciendo que el caos se apoderase de la creación. De llegar a desarrollarse plenamente, en algún lejano futuro, algunos hombres podrían esclavizar a otros, para usarlos como medios de comunicación de carne y hueso, a un precio barato. También es posible que ocurriese al contrario, y que las relaciones entre las personas mejorasen, al sentirse libres de hipocresías y de falsedades escondidas en lo más profundo de su ser, y que al ser de “cristal”, los miedos y las dudas desapareciesen, así como la inhibición de los sentimientos hacia las personas que se aman o que nos gustan, y también los deseos más profundos y naturales que nos identifican como lo que somos, ayudando a que desaparecieran las mentiras de este mundo.

Y por cierto, no me preguntéis por qué conozco a este nivel el funcionamiento de la telepatía.....esto es un secreto.


           

           

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